De una u otra forma, a lo largo de los milenios, la música y el sonido han formado parte importante de la enseñanza impartida por los grandes maestros espirituales. Por ejemplo. en el libro de Urantia, resultan inspiradoras las imágenes descritas acerca de Jesús en su relación con la música del arpa.
La danza y la música, elementos fundamentales en el sufismo místico, encontraron en la orden Mevlevi, fundada por el memorable poeta y místico conocido como Rumi, la sublime expresión de sonido y movimiento de los excepcionales derviches giradores, quienes utilizaban bajo su guía, estos medios para su conexión espiritual. Paramahansa Yogananda incorporó también la música en sus enseñanzas, especialmente a través del canto devocional del kirtan, haciendo énfasis en cómo las vibraciones sonoras pueden evocar “tenues recuerdos de nuestro origen divino”.
George Ivanovich Gurdjieff (1866-1949) fue un místico, filósofo y maestro espiritual de origen armenio-ruso, que llegó a componer más de 300 piezas instrumentales, como parte esencial de su enseñanza. Gurdjieff no era músico profesional, pero trabajó en cercana colaboración con Thomas de Hartman, músico de conservatorio, para componer más de 300 piezas abarcando una amplia gama de estilos e influencias, sostenidas bajo el mismo eje de su enseñanza espiritual: la vida es real solamente cuando habitamos el Ser.
El propósito central de sus composiciones musicales estaba dirigido a acompañar los ejercicios espirituales que había desarrollado como parte de su enseñanza de “despertar”, buscando la integración y la percepción de la conciencia en las dimensiones del cuerpo, la mente y el espíritu. Los “Movimientos” o “Danzas Sagradas” eran actividades que dirigía a sus discípulos con el fin de conducirlos hacia la apertura de conciencia que les permitiera despertar del sueño de la ignorancia.
La música de Gurdjieff y de Hartmann es sencilla, elocuente y con gran profundidad emocional. Sostiene melodías cambiantes sobre pedales de armonías fijas, creando atmósferas sonoras introspectivas, evitando la ornamentación excesiva para resaltar la esencia de las melodías. Pianistas como Keith Jarret han grabado algunas de sus obras, como es el caso del álbum Sacred Hymns de 1980, considerado como una joya tanto entre los amantes de la música clásica y contemporánea como por aquellos interesados en la obra espiritual de Gurdjieff.
Un elemento importante desde la perspectiva arquetípica, es que la música de Gurdjieff incorpora elementos de diversas tradiciones espirituales y folclóricas, incluyendo influencias armenias, kurdas, y de Asia Central: renovadas melodías tradicionales que, al ser interpretadas en instrumentos occidentales como el piano, resuenan con los temas universales de búsqueda y trascendencia. Gurdjieff utilizaba estas sonoridades para conectar a sus estudiantes con una herencia espiritual más amplia, desde una experiencia musical que trascendiera las ilusorias fronteras culturales y religiosas.
Este álbum es apreciado por aquellos que buscan una conexión más profunda con las enseñanzas de Gurdjieff, así como por los amantes de la música que disfrutan de la fusión de diferentes tradiciones musicales y la profundidad espiritual que estas piezas pueden ofrecer.
A manera de recomendación, el álbum «Sacred Honey» de Alessandra Celletti recoge composiciones de Gurdjieff y de Hartmann, presentando estilos clásicos, contemporáneos y neo-clásicos. En este álbum encontramos la expresiva sonoridad de instrumentos como el piano, el armonio, cuerdas frotadas, contrabajo, kaval y eufonio. La interpretación de Celletti logra crear una atmósfera meditativa, introspectiva y propicia para la auto indagación.
A través de las melodías y los ritmos, visionarios como Rumi y Gurdjieff, han encontrado un medio poderoso para despertar la conciencia y fomentar la conexión espiritual, demostrando que la música es, sin duda, un lenguaje que roza las esferas espirituales, trascendiendo códigos personales, culturales, políticos y religiosos, refiriendo a Aquello que está más allá de la dualidad ilusoria.
Fuentes consultadas:
Wilber, K. (1979). “La Conciencia Sin Fronteras”. Paidos.
https://alessandracelletti.bandcamp.com/album/sacred-honey
https://ggurdjieff.com/es


ONS! Exquisita lectura . Contenido importante para los que practicamos el kirtan en la Escuela . Interesante sería dar un taller sobre estos aspectos de lo que interpretamos
Muchas veces hacemos conexión con algo sublime cuando interpretamos los Bajans y los himnos, pocos conocemos las sutilezas que nos transportan . A veces los hilos vibran hacia la Gurú , otras directamente a Shiva y sorprendentemente en un instante estamos en la Nada
Gratitud siempre