Hoy es común hablar de trastorno alimentario y dar por sentado que el sistema voraz en el que vivimos es el único responsable de la sobrevalorada idea de belleza prescrita. Pocas veces este desorden es considerado como el resultado de una dolorosa comprensión de los profundos procesos humanos no resueltos con amor. Una huella silenciosa de sufrimientos y tragedias propias de nuestra especie.
“Si tú, así como Charlie, a quien interpreto en esta película, luchas contra la obesidad o te sientes como si estuvieras en un mar negro, quiero que sepas que si tienes la fuerza para ponerte de pie e ir hacia la luz, las buenas cosas sucederán”,manifestó en una entrevista Brendan Fraser (i), el actor estelar de la película The Whale (La Ballena).
La producción está basada en una obra de teatro homónima del 2012 de Samuel Hunter, un dramaturgo moscovita (1981) (ii), que atrajo la atención del director Darren Aronofsky. Aunque pasaron más de diez años para adaptarla al cine con la participación de Hunter como guionista, la historia exhibió con extrema similitud los desafíos que le acompañaron desde la infancia por su adicción a la comida y el Bull ying por su gran volumen.
«Cuando me senté a escribir The Whale (La ballena) fue la primera vez en la que realmente pensé: bien, voy a acceder a algunas cosas bastante personales de mi vida, y va a ser bastante crudo, y creo que no está precisamente de moda la forma en la que los sentimientos del personaje van a estar tan expuestos. Crecí siendo gay (en Moscú, en el norte de Idaho, en los años 90). Aunque mi familia no era evangélica, lo pasé bastante mal en la escuela primaria. Era un niño gordo, muy torpe socialmente”, dijo Samuel Hunter. (iii)
Así, desde las fibras artísticas de su realizador Darren Aronofsky, el escritor Hunter, la actuación principal de Fraser y un reducido reparto de actores, llegó a la pantalla grande una radicalidad audiovisual y estilística en un solo ambiente donde todo ocurre durante cuatro tercios de tiempo, y verdaderamente se siente la reclusión del Alma en desolación.
La complejidad detrás de los problemas alimenticios y los conflictos internos causados por las pérdidas de seres queridos y la experiencia de descubrirse homosexual. Las crisis de ansiedad y el dolor de saberse rechazado, que a veces, impulsan a enfocarse en la comida. Imágenes muy crudas y conmovedoras de la tragedia psicológica en la cual la respuesta es siempre recurrir a la comida frente a la dificultad o incertidumbre para manejar una determinada situación sin contar con recursos internos y herramientas de observación propia que permitan atendernos de una manera más consciente y amorosa.
Una estructura cinematográfica con paisaje y vocabulario sombrío. Días y noches lluviosas, exceso de comida y emociones excedidas: culpa, rabia, vergüenza, tristeza, angustia, aversión a los dogmas religiosos y mucho dolor. Todos, vacíos reconocidos que impactan la conciencia como espectador. En The Whale converge una ilustre metáfora de llevar la vida al desafío, incluso, frente a realidades oscuras. Detrás de la noche viene el día y después de la lluvia sale el sol.
El Ser acaba soltando sus cargas, cesa la angustia y el dolor, y así se libera.



Fuentes consultadas:
(i)https://www.semana.com/gente/articulo/luchas-o-te-sientes-como-si-estuvieras-en-un-mar-negro-emotivo-discurso-del-actor-brendan-fraser-sobre-la-depresion-y-obesidad/202348/
(ii) https://en.wikipedia.org/wiki/Samuel_D._Hunter
(iii) https://www.esquire.com/es/actualidad/cine/a42531629/the-whale-historia-real-brendan-fraser/
https://www.motionpictures.org/2022/12/the-whale-screenwriter-samuel-d-hunter-on-hard-won-hope/

