LeRoy Robert Ripley, caricaturista, empresario y coleccionista estadounidense, nació en Santa Rosa, California, el 25 de diciembre de 1890 (fecha incierta que varía según la fuente). Tras la muerte del padre abandonó la escuela y trabajó para ayudar a la familia. En 1913 se mudó a Nueva York, publicaba caricaturas sobre deporte en The New York Globe, diario en el que creó (1918) su primer “¡Aunque usted no lo crea!”, el cual fue tan exitoso que empezó a salir semanalmente.
En 1922 inició sus viajes, visitó 201 países de 235 reconocidos para ese entonces, y publicó sus diarios, contrató un investigador políglota para verificar sus aseveraciones y en 1926 pasó del Globe al New York Post. Escribió sobre sobre el boxeo y el balonmano (1925), del que fue campeón estatal. Gracias a su versatilidad el magnate W. R. Hearst llevó “¡Aunque usted no lo crea!” a 17 periódicos del mundo. Una de sus caricaturas afirmaba que los EEUU no tenían himno nacional sino una vieja y popular canción inglesa, por lo que en 1931 ésta fue oficializada como himno.
Próspero durante la Gran Depresión, contó con un equipo para atender las oleadas de cartas, construyó “Odditoriums” (museos) en varias ciudades importantes y tuvo un programa de radio transmitido en vivo desde lugares exóticos. Durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a la caridad y sustituyó el programa de radio por la novedosa televisión.
Como rica celebridad que era tenía varias propiedades, entre ellas una isla en Mamaroneck, mascotas exóticas como una boa, diversidad de embarcaciones entre ellas un enorme junco chino, crió perros dálmatas para donarlos a los bomberos, se arregló la dentadura, pero no demasiado porque era su marca personal y obtuvo una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Falleció el 27 de mayo de 1949 en Nueva York.

