Puedes tener en un puño el alma, el cuerpo, el discurso, el acto de sanación. Sabemos que la vida es un campo de guerra, y que las palabras, bien o mal dichas, dinamitan por igual. Y es que detrás de cada orador hay una determinación. La elevada espiritualidad es un gozo. En Jiddu Krishnamutir (1895-1986) que pasó más de la mitad de su vida, exponiéndose a miles y miles de personas, allí en plena garganta de los salones, con una voz serena y despejada, se le escuchaba, pero también, se le observaba.
Pulcro de ropa, rodillas juntas, enhiesto cuando se sentaba, no podía modelar otra forma como no fuera su propia geometría. Cruzaba las piernas, y se atornillaba en un loto apasionado y sin tensiones. Un líder sin quererlo, sin proponérselo. Ahí estaba; ayer sobre a tarima, hoy sobre una silla, mañana de traje y corbata, y nada, absolutamente nada, le impedía ejercer un discurso juicioso y la vez, punzante y corrosivo.
“El tiempo es el pasado, el tiempo es el ahora; y el ahora está controlado por el pasado, moldeado por el pasado. Y el futuro es una modificación del presente. Lo estoy exponiendo de una manera extremadamente simple”. Su entrega también consistía en oír al otro, corregirlo, apoyado en sus gestos, en esa mecánica visual de las extremidades, ese suave manoteo, que producía un idioma, una descripción del juicio construido sobre la base del respeto.
Tantas cosas que se sacudió, Jiddu, marcadamente contestatario, cuando algo le generaba algún hormigueo en lo interno, precipitaba serenamente la ruptura y anunciaba nuevos derroteros. Por eso su mirada no contenía desánimo sino una vigorosa advertencia.



Fue mi primer guía en la temprana juventud de una mente que despertaba en un mundo nuevo queriendo entenderlo todo! Su agudeza mental, su discernimiento, su pasión me desvelaba e impulsaba hacia una búsqueda mayor; agradecida por su Presencia y su aporte en mi vida cómo caminante de un amanecer!
Le he leído sobre el tema «El observador y lo observado» y me ha sido gratificante en cuanto a estar alerta sobre las razones, intenciones o motivos de mis sentimientos, pensamientos y acciones. Ahora entiendo que mis sombras y miserias juntas no suman más que mis luces. De ahí en adelante he estado más en paz conmigo mismo
Mucho por aprender e integrar en los hábitos del día a día.
Cada una de sus palabras resuenan en mi alma.
Gracias
Sus reflexiones, son observaciones de la vida, despojado de toda atadura para trasmitir un mensaje claro y libre.
Hay días que siento mucha tristeza por saber que como colectivo humano no supimos entender los mensajes de amorosos maestros que dedicaron su vida a la paz y al servicio de luz, siento pena por este camino errado a nivel colectivo, a pesar de que muchas almas continúan brillando en luz, el entrono es denso y las sombras asechan el presente colectivo, me pregunto ¿Cuántas vidas mas necesitamos para avanzar en espiritualidad? ¿Cuántas vidas nos llevara aprender sobre el amor? No es por ser pesimista solo es una observación al mundo creado como colectivo humano, mas allá de las fuerzas superiores que cada ser pueda tener en su consciencia. Somos guerreros de luz en medio de la oscuridad. ONS!!
Sus preceptos de educación no deben ser olvidados.