Con el devenir del tiempo, entes gubernamentales y empresas alrededor del mundo, han invertido esfuerzos ante una perspectiva de evolución y avance de la humanidad en diversas áreas, desarrollando y llevando a cabo acciones para mostrarle al hombre lo que hay más allá de la estratosfera, sin menospreciar la amplia posibilidad de rentabilizar cada kilómetro recorrido hacia fuera con la denominada minería espacial, de asteroides.
Invasiones extraterrestres, viajes a universos paralelos con los objetivos espaciales referidos, han sido anteriormente abordados, como los casos del divulgador y astrónomo estadounidense Garrett Serviss (1) en La Conquista de Marte por Edison [2]. Se trata de sucesos representados en la ciencia ficción a través de libros, o exitosas películas, según la industria del cine.
Pero ¿qué pasa cuando lo que se ve en la pantalla o se lee en un libro, traspasa la barrera y se convierte en algo que sucede en el presente? Eso que aparece en los noticieros, que se ve.
La minería espacial ha ido adquiriendo protagonismo como una de las posibles alternativas sugeridas para impulsar la obtención de recursos que permitan, en buena parte, el autofinanciamiento de los proyectos que van emergiendo como alternativas y experiencias extraterrenales. Los proyectos de exploración se encuentran dentro de la agenda de las empresas que participan de estas iniciativas.
Esta actividad, que viene siendo protagonista de múltiples titulares desde hace algunos años, se encuentra vinculada a la ejecución de variadas propuestas que buscan obtener recursos para la subsistencia de la especie humana. La idea es respaldada por el tan nombrado Elon Musk, emprendedor y fundador de Space X, una de las empresas vinculadas al desarrollo de tecnologías espaciales. La idea es que el hombre colonice a Marte, y se convierta en un ser humano interplanetario, según refiere el magnate [4].
No obstante, el rédito que se podría obtener con la explotación de estos asteroides ubicados mayormente en el cinturón entre Marte y Júpiter, alcanza cifras que son exorbitantes en su lectura. Números que permitirían a quienes impulsen y ejecuten el desplazamiento necesario para hacerla efectiva, la recuperación de las inversiones realizadas y el abaratamiento de los costos a través de la autofinanciación de los procesos y no menos relevante, la obtención de recursos destinados a la Tierra para su preservación.
¿Una acción en pro de la Tierra?
Si, la naturaleza o particularidad de cada asteroide, le permite ser más rico en ciertos y determinados metales como el oro, hierro, níquel, estaño, cobre, elementos necesarios en la construcción de equipos, maquinarias y en general, para la vida en la Tierra, evitando así que siga el desgaste de los recursos existentes en su superficie.
Tal vez, valdría la pena revisar el Tratado de las Naciones Unidas sobre espacios ultraterrestres [3], en el cual se menciona detalladamente el alcance en la exploración tanto de la Luna como de diversos cuerpos celestes y en el cual se hace referencia dentro de un marco jurídico, a estos como un Patrimonio de la Humanidad, no otorgando derecho alguno a ningún país sobre la propiedad de lo obtenido ante un procedimiento de explotación o similar.
Existiendo planes a futuro con todo lo relacionado a la minería de asteroides, quedan preguntas abiertas. ¿Cómo se llegará a dar un paso más allá de la exploración e investigación en torno a esta actividad, fuera de un marco legal? ¿Tiene la real potestad el hombre para ejercer derechos fuera de los planos terrestres y determinar así la explotación de recursos para su beneficio?
FUENTES CONSULTADAS [1]https://es.qaz.wiki/wiki/Garrett_P._Serviss [2]https://es.qaz.wiki/wiki/Edison's_Conquest_of_Mars [3]https://www.unoosa.org/pdf/publications/STSPACE11S.pdf [4]https://www.rcinet.ca/es/2016/09/28/los-humanos-una-especie-interplanetaria-no-suena-mas-a-ficcion/

