Cada 02 de febrero se celebra la festividad de la Virgen de la Candelaria, cuya etimología proviene de la candela o candelero, que expresa Luz. Es una de las advocaciones de la Virgen María. Su influencia, en el Nuevo Mundo, forma parte del imaginario colonizador.
La herencia de la virgen, o su aparición, tiene su partida de nacimiento en el Barranco de Chimisay, Tenerife, entre 1400 y 1401, aunque otros apuntan hacia 1392.
Se cuenta que dos pastores de la zona conducían el ganado al encierro, y de pronto estos se empezaron a resistir a la clásica faena. Los dos hombres miraron a los lados, y notaron que, sobre una piedra, cerca de la orilla del mar, se erguía la imagen de madera de la Virgen María.
Un culto que se extendió por toda Latinoamérica, y asumió rasgos propios en cada zona. Por ejemplo, en Chile el culto data de 1645 y es venerada principalmente por el sector minero. Se señala a Hernán Cortés como el colonizador español que popularizó en América, la iconografía y creencia de Nuestra Señora dela Candelaria.

