En la cúspide de la Revolución Industrial, la reina Victoria I también leía a Charles Dickens (1812-1870). Nació un 7 de febrero, y 58 años después, dejó este mundo, no sin antes maravillarlo con verdaderas obras literarias, entre otras, como Los papeles póstumos del Club Pickwick, Oliver Twist, David Copperfield, Tiempos difíciles. Antes de cumplir los 12 años, asume una conducta adulta y comienza a trabajar. Una infancia desprovista de sustento económico y valores. En ese momento su padre estaba preso. Buena parte del realismo exhibido en sus novelas fue tomada de su propia experiencia. En el epitafio de Dickens, en la Abadía de Westminster, el lugar tradicional de coronaciones y entierros de monarcas británicos, se lee: “Fue un simpatizante del pobre, del miserable y del oprimido, y con su muerte el mundo ha perdido a unos de los mejores escritores ingleses”.

