“El mundo es un vampiro, programado para drenar.
Billy Korgan en “Bullet with Butterfly Wings”.
Destructores secretos, te sostienen en las llamas.
¿Y qué obtengo de mi dolor?
Deseos traidores y tan solo una pieza del juego”.
El panorama actual de la relación patológica del ser humano, con los aspectos femeninos de la psique, se halla crudamente expresado en casi todos los ámbitos en los cuales nos desenvolvemos. Los roles hombre-mujer, masculino-femenino, se ven expresados desde los grotescos trazos de la inconsciencia, el resentimiento y el encadenamiento a las formas más tóxica de intercambio físico. Nos hallamos audiblemente invadidos con mensajes que bombardean los campos de nuestra consciencia con “música” que masivamente se expande como un virus más, intoxicando el ya drenado aparato sensible con imágenes llenas de dolor, a su vez enmascarado en estéticas más propias de un reino de mercenarios, que de una humanidad en los albores de una nueva consciencia. Sonidos y palabras que en realidad son balas, provenientes de una humanidad herida y que hiere, disfrazada con los jirones de las alas de una mariposa. ¿Música? Más bien, envoltorios de consciencias escondidos en secuencias repetitivas y empalagosas, que como dice Korgan, son solo una pieza del juego de este mundo vampiro, programado por nuestras propias inconsciencias, para devorar a sus propias criaturas.
“El ánima es una personificación de todas las tendencias psicológicas femeninas en la psique de un hombre.”
El problema de la relación entre los opuestos, eterno motivo de la mitología cósmica y expresado fractalmente, en nuestro periplo humano, ha sido materia de estudio en la psicología arquetípica de Carl Jung. Abrevando de los manantiales puros de la consciencia espiritual de las grandes tradiciones de luz, la psicología de los arquetipos en el contexto occidental, ha puesto luz sobre la naturaleza de estas ilusorias tensiones. A través del análisis de los sueños y de otros tipos de imágenes internas, Marie Louise Von Franz señala la aparición de una personificación femenina en el inconsciente del hombre: una representación de su actual estado de lo femenino, o el “ánima”. Para ella y parafraseando a su maestro Jung, “el ánima es una personificación de todas las tendencias psicológicas femeninas en la psique de un hombre.” De acuerdo con los registros inconscientes y cuando el trabajo de sanación interna no se ha dado, el ánima se expresará en la psique con formas irritables, deprimidas, insensibles, engañosas, opresivas y potencialmente fatales.
En la música, ejemplos de estas figuras serían la Reina de la Noche en la Flauta Mágica de Mozart o las Sirenas de Debussy, (a su vez provenientes de la eterna mitología Griega), o las Lorelei germanas, que simbolizan este aspecto peligroso del ánima, como una ilusión destructiva. El problema del hombre desconectado de su propio inconsciente femenino, se ve expresado en la dinámica de la expresión de la sombra. Por lo general, para este tipo de personas, los contenidos emergentes de su propio inconsciente no son asumidos como si fueran propios y son depositados en el arquetipo oscuro de la sombra, que, por naturaleza, busca su proyección en un objeto externo a sí mismo.
“Este es un aspecto crudo y primitivo del ánima que se convierte en forzoso solo cuando un hombre no cultiva suficientemente sus relaciones sentimentales, cuando su actitud sentimental hacia la vida ha permanecido infantil.”
En estos casos, el rechazo hacia la figura femenina, la burla o en casos más extremos, el ataque, son mecanismos patológicos de la psique, en el desconocimiento de sí misma. El ánima, en este tipo de representaciones, envuelve al hombre en diferentes dinámicas producto de una tensión interna: verse preso en vida por figuras femeninas, ser extremadamente sentimental y sensiblero o, por el contrario, inhibirse totalmente en este sentido, convirtiéndose en un intelectual acérrimo que no se permite entrar en contacto con la espontaneidad de la vida y los sentimientos resultantes. “Las manifestaciones más frecuentes del ánima toman la forma de fantasías eróticas. Este es un aspecto crudo y primitivo del ánima que se convierte en forzoso solo cuando un hombre no cultiva suficientemente sus relaciones sentimentales, cuando su actitud sentimental hacia la vida ha permanecido infantil.” Solo podría encontrarse una posible resolución a este motivo de tensión, cuando empiece a reconocer que el ánima es una fuerza interior.
En un proceso de toma de consciencia y sanción de los aspectos variados del ánima, esta fuerza se convierte en un verdadero ayudante interior para desentrañar misterios, alcanzar tesoros escondidos o en términos junguianos, como mediadora entre el mundo interior y el Sí Mismo. Diferentes rituales de iniciación espiritual buscan establecer contacto con estas fuerzas superiores de polaridad femenina, con el fin de llevar al alma o la psique hacia un alcance de mayor elevación espiritual.
En la literatura, el arte y la música encontramos expresiones de arquetipos unificados del aspecto femenino: válidas formas de exploración de nuestros mundos internos, siempre que sepamos disponernos para el trabajoso proceso de conocerse a uno mismo. He aquí algunas sugerencias para la escucha, desde lo que el alcance de consciencia le supo revelar a las almas musicales que se aventuraron hasta sí mismas:
- “Devi Apdadakshamapana Stotram” en versión de los Shakti Bhaktas. Una hermosa versión del milenario himno a la Madre Divina, concebido por Adi Shankaracharya.
- “Laudate Dominum, Vesperae Solemnes de Confessore” de W.A Mozart. Con su texto nos lleva al clamor interno por la unión con el aspecto Padre. Especialmente recomendada, la interpretación de Lucia Popp. “¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre.”
- “Nocturnes, L.91: 3. Sirènes” escrita por Claude Debussy. En palabras del propio compositor: “Sirènes representa el mar y sus innumerables ritmos. Entre las olas plateadas por la luz de la luna, se escucha el misterioso canto de las sirenas que ríen y pasan.” Un excepcional viaje musical por las zonas sombrías del inconsciente y sus dinámicas femeninas en lo irresoluto.
- “La Flauta Mágica, K. 620, Acto II, Aria: La Reina de la Noche”. Una representación de la opresiva presencia de lo femenino en la psique en conflicto.
Referencia: Von Franz, M.L. (1964). El Proceso de Individuación. En Jung, “El Hombre y sus Símbolos”. Ed. Paidós. “Las manifestaciones más frecuentes del ánima toman la forma de fantasías eróticas. Este es un aspecto crudo y primitivo del ánima que se convierte en forzoso solo cuando un hombre no cultiva suficientemente sus relaciones sentimentales, cuando su actitud sentimental hacia la vida ha permanecido infantil.”


Guao! Super profundo! Lo volveré a leer para entenderlo más, es muy interesante. Gracias. ONS