Conexión, una palabra que ha tenido la versatilidad de poder ser utilizada prácticamente en todos los campos del lenguaje humano, proviene del latín connexĭo, que se traduciría en enlace o atadura y hace relación con la acción de unir, enlazar o establecer relaciones. Dado entonces el significado que puede alcanzar y establecer conexiones como una de las actividades inherentes a la existencia del ser.
El crear diferentes tipos de conexiones, entre diferentes seres, permite que se generen características de comportamiento, como dice el dicho popular, “quien se junta con lobos aprende a aullar”, que para este caso ser lobo no es bueno ni malo, se podría decir que solo se es parte de la manada y generar una identidad de grupo, que no implica perder la individualidad.
Al generar un comportamiento repetitivo se genera una costumbre y una costumbre puede crear un rasgo de carácter, que Aristóteles lo definía como virtud, y desarrolla estos conceptos en la Ética eudemia. Aristóteles asumía que el buscador de virtud era un discípulo y era capaz de generar virtud después de aprender a deleitarse u odiar cosas apropiadamente.
“Conectamos con inexistencias,
simulaciones basadas en un código de
ceros y unos, que en si generan una acción,”
Dada esta habilidad de crear virtud por contar con conexiones entre seres, es necesario considerar que tipo de conexiones estamos en la capacidad de crear, reconocer y utilizar. Existen conexiones que se pueden crear a partir de una intención de conversación o la interacción humana, ahora dados los avances tecnológicos, estas conexiones se han simplificado a un toque o un click, se pueden generar conexiones fácilmente.
Nos conectamos con amigos, familia y colegas por lo general, pero también nos conectamos con inexistencias, simulaciones basada en un código de ceros y unos, que en si generan una acción, que se puede convertir en costumbre y rasgo de carácter que no llevan a virtud alguna.
“No se identifica como un ser individual
sino como parte de un todo, que tiene como
premisa la unificación a partir del alcance de la virtud”
Y así se puede llegar a juntar con lobos, que enseñan a aullar en binario pero que no llevan a más que a una manada de seres genéricos sin virtud alguna, pero si con una existencia virtual que puede traducirse en un avatar (término utilizado en internet para una identidad virtual para que represente a una persona), que parece ser suficiente para satisfacerse.
Aun así, quedan conexiones al alcance de un click de las cuales un discípulo puede deleitarse en su búsqueda de virtud, es cuestión de reconocer cuáles son y saberlas utilizar.
Como discípulos de un maestro vivo, tenemos una inagotable fuente de virtud al alcance de un click, que podemos reconocer y utilizar, y cambiando el término, ser parte de una esfera de luz que tiene una identidad otorgada por el Mahavatar Babaji.
Al ser parte de una esfera de luz, y tener una identidad se puede reconocer una conexión que ha quedado olvidada por el ser humano, la conexión con su ser superior, el mismo que ya no se identifica como un ser individual sino como parte de un todo, que tiene como premisa la unificación a partir del alcance de la virtud a la que Aristóteles hace referencia, y en otro contexto la divinidad y Mataji Shaktiananda, lo expresa en la frase: “Solo llevo en mí un propósito claro: Hacer que en ti veas tu propia Divinidad”. Una conexión hacia la identidad del Dios.
Fuentes Consultadas Aristóteles, Ética eudemia, Libro II, Naturaleza de la virtud Ética. Garces Luis, La virtud aristotélica como camino de excelencia humana y las acciones para alcanzarla, Discusiones Filosóficas, Año 16 Nº 27, julio – diciembre 2015. pp. 127 - 146.


Cada individuo tiene la posibilidad de tomar decisiones a cada instante y encontrarse o perderse en las redes lo que suena y resuena ya es una virtud si sabemos meditar y conectar con nosotros mismos, gracias a la guía de ma, por hacer esto posible para quienes se han encontrado desde esta comprensión individual y del todo.
Es complejo, porque en general la conciencia se manifiesta con mucho sadhana, me considero un ser muy inconsciente, a veces sin saber he estado creando apegos o sin darme cuenta tengo pensamientos que me llevan a donde no debería ir, y cuando llega la enfermedad, la ira, a pesar del sadhana me digo que inconsciente soy, a penas me di cuenta de él karma que me he creado, osea ser consciente de todo a cada momento es muy difícil, bueno esa es mi verdad, habrá quien tendrá otra configuración, en cambio para mi pensar en esto es mucho, no me imagino como personas tienen hijos, proyectos, estudios y a la par la espiritualidad, a veces hay demasiada información y para profundizarla uno requiere mucho tiempo de soledad y experiencia, por eso siento vértigo de las personas que siguen carreras complejas, para mí hacerse consciente es una tarea titanica. Tanto conciencia y mente de la mano, por eso me encanta el budismo, es muy simple y sobre todo hacer a una verdad propia, eso me recuerda a Sri Yukteswar:»la sabiduría se absorbe con los átomos, no con la mente, cuando una verdad está en todo tu ser y no únicamente en tu mente entonces podrás tímidamente hablar sobre ella.