“El hombre superior intenta promover la música como un medio para la perfección
de la cultura humana. Cuando esa música prevalece y las mentes de las personas
se dirigen hacia los ideales y aspiraciones correctas, es posible que
veamos la aparición de una gran nación.” Confucio.
Sectores menos radicales, dentro de su propia interpretación del Corán y sus subsiguientes decantaciones en la ley Sharia, consideran que las alusiones encontradas en las escrituras, no estarían dirigidas a aquellos cantos que son “simplemente una elevación de la voz con poesía correcta, para el amor del país”.
Vivimos tiempos confusos, que reflejan lo que somos, en todos los ámbitos de la expresión humana, incluyendo lo musical. Tenemos la tendencia a situarnos en extremos, a ubicarnos en posturas radicalmente opuestas, a amenazarnos con explotar. Como contraparte a leyes prohibitivas, diariamente, en Latinoamérica somos testigos de la exaltación de música con elevado contenido sexual, alusiones al consumo de droga y a la violencia: nada nuevo, facetas que han delineado cierto perfil cultural, dominante por lo demás, y reforzado a través de opulentos premios, como aquellos otorgados por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación, entidad autodenominada de tipo “erudito”. A través de sus reconocidos Premios Grammy, dice dedicarse al reconocimiento y a la mejoría de la calidad de la música. La mejoría y la calidad. ¿Desde qué parámetros? Por un lado, se prohíbe totalmente si no glorifica ciertos valores religiosos, por el otro, se exalta proporcionalmente al nivel de irreverencia contenida.
En Colombia, por ejemplo, se radicó un proyecto de ley que busca prohibir la música que atente contra la integridad de mujeres y la salud mental de menores y jóvenes del país, buscando que desaparezca de los centros comerciales, parques y cafeterías.
En medio de este panorama, donde cada país, grupo social, religioso o cultural, tiene sus propias y complejas dinámicas, cabría analizar, observar y preguntarse algunas cosas, para que sea cada uno quien vaya elaborando sus propias respuestas y obteniendo una capacidad de consumo musical más consciente.
Sí existe música que exalta los aspectos de apego sexual, material e incluso de ilegalidad, ¿necesitamos del dogma y de la prohibición para resguardar nuestras mentes frente a estas tendencias? ¿Acaso eso haría que nuestros espíritus lograran elevarse hacia las alturas de lo sublime? ¿La sola prohibición puede conducirnos al no pecado, en pensamiento y en conducta correcta? ¿Tendría que estar acompañada de algo más?
Así como es factible criticar el dogma y la prohibición, resulta también válido preguntarse: ¿cómo reaccionaríamos si en nuestros hijos en edad de formación, quieren escuchar cualquier tipo de música, con cualquier tipo de contenido?¿Lo permitiríamos solamente porque forma parte de sus propias elecciones y un supuesto libre desarrollo de la personalidad?
¿Cuál es la música que el hombre debería promocionar? ¿Cuáles son las aspiraciones “correctas” de las que habla Confucio?
Posiblemente la respuesta a estas interrogantes las obtendrá cada uno en el proceso gradual de observarse íntimamente, reflexionar y decidir qué hacer y qué escuchar. Law sha´a Allah (ojalá), escuchándonos.
A manera de despedida, invito a escuchar, escuchándose íntimamente, con esta sencilla propuesta de música de Oriente y Occidente:
- Manish Vyas, Dina Awwad. “Ya Rabbi Salli Alal Habib Mohammaden” – (Oh mi Señor, ruega al alto Habib Muhammad).
- Alphonse Hasselmans. “La Source”. Interpretada por Judy Loman.
Referencias:
Confucius, Qian Sima (1938). “The Wisdom of Confucius”, Modern Library
Andrea Bouzas Blanco (2021). “El Emirato del silencio melodioso: los talibán prohíben la música en Afganistán”. www.elindependiente.com
Mufti ibn Adam al-Kawthari (2021). “La musique et les chants en Islam.” https://www.sunnisme.com/article-la-musique-et-les-chants-en-islam-109329506.html/


ONS! me inclino mas hacia, Alphonse Hasselmans. “La Source”.
Creo que es necesario orientar a nuestro niños y jovenes sobre la cultura de la música que no dañe los principios básicos de un ser humano digno y con capacidad de crecer en armonía
El tema de las letras que denigran a las mujeres es importante discutirlo pues es una de las vias de la promoción de la violencia de géneros