René Descartes, matemático, físico y filósofo francés, nació en La Haye de Touraine el 31 de marzo de 1596, en el seno de una familia de la baja nobleza, siendo su padre consejero del Parlamento de Bretaña. Recibió una sólida educación en cultura clásica y estudió derecho en la Universidad de Poitiers. Seguidamente se incorporó a la vida militar y se dedicó a viajar enriqueciendo su formación.
Se estableció en los Países Bajos y, produjo escritos sobre música, hidráulica, primeros aportes a la geometría y reflexiones sobre la luz y el sonido. A la par de su naciente reconocimiento por la comunidad científica, desarrolla su vena filosófica.
A partir del principio “pienso, luego existo”, Descartes desarrolla toda su filosofía. “El discurso del método” (1637) es su obra fundamental, cuyos planteamientos, si bien no resolvieron muchos de los problemas y contradicciones expresados, impulsó el desarrollo de la filosofía moderna en sus distintas corrientes (racionalista, empirista, materialista, idealista, fenomenológica), ya como continuación de sus propuestas, ya como reacción a ellas. Formula la Duda Metódica, método y principio para alcanzar un conocimiento cierto y, por primera vez, la objetividad del conocimiento se sustenta en la subjetividad cognoscente, el Yo, la Conciencia.
Entre sus numerosos aportes científicos están: como Galileo, consideró el carácter matemático del espacio, formuló la teoría de los vórtices, desarrolló la geometría analítica, las coordenadas cartesianas, las ecuaciones de cuarto grado y la notación en las ecuaciones; en óptica, produjo la ley de refracción (Descartes-Snell) y la ley de reflexión.
Devoto católico, una de sus “demostraciones” filosóficas fue la existencia de Dios, sin embargo, su obra engrosó el índice de libros prohibidos por la Iglesia.
Murió al servicio de la reina de Suecia el 11 de febrero de 1650.

