Henry James, escritor y crítico literario estadounidense, nacionalizado británico, nació en Nueva York el 15 de abril de 1843, en una familia pudiente, cuyo padre mandó a sus hijos a estudiar en los EEUU y Europa.
En su estadía en París (1875-1876) entró en contacto con famosos novelistas como Zola, Flaubert y Daudet, frecuentó salones, recorrió y se impregnó de la ciudad y su gente, y compiló experiencias que servirían luego para nutrir su trabajo. Con este aprendizaje, en 1876 se establece definitivamente en Inglaterra donde busca su propio lenguaje y estilo. Se sintió a gusto en el Londres victoriano y llevó una vida mundana en los círculos aristocráticos y conservadores ingleses.
Entre sus primeras obras destacan “El americano” (1877) y “Retrato de una dama” (1881), un análisis de los expatriados norteamericanos en Europa, pero las consideradas de mayor importancia fueron “Los papeles de Aspern” (1888), “Otra vuelta de tuerca” (1898), para muchos su obra cumbre, y “Los embajadores” (1903).
Con un característico ritmo lento, su obra pone el foco sobre los personajes y sus experiencias internas y psicológicas, vividas a través de tramas de estructuras densas e indirectas. Fue un escritor prolífico que mantuvo su calidad a lo largo de toda su producción literaria y abordó distintos géneros, a saber, la novela, la novela corta, ensayos, crítica literaria, libros de viajes, entre otros. Con frecuencia fue reprobado por sus coterráneos, gozó de un modesto reconocimiento en vida y hoy día es considerado la figura clave en la transición del realismo al modernismo anglosajón.
Miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras y distinguido con la Orden del Mérito del Reino Unido, falleció en Londres el 28 de febrero de 1916.

