En ciertas instancias de la vida, la soledad se asocia al desamor, como producto del aislamiento, la tristeza o el abandono. Ciertamente, estar rodeado muchas veces no implica estar acompañado, así como quedarse en solitario no necesariamente incluye la desolación, de hecho, esto último puede conllevar una sensación de absoluta compañía.
El término soledad tiene origen en el latín solitas que significa “sin nadie más”. Está compuesta por solus (solo) y el sufijo -dad que refiere a “cualidad”. Todo esto remite a la cualidad de estar solo. A partir de este término, habría que diferenciar la soledad como sensación de lo que podría ser el aislamiento físico, porque realmente son dos cosas totalmente diferentes.
Habría que revisar también lo que como relación creamos, tanto con nosotros mismos, como con los demás, incluso reflexionar, imbuidos como estamos en un mundo dual, en el par de opuestos que son estar solo-estar acompañado que, aunque no necesariamente incluye lo físico, marca nuestra conciencia experiencial.
Al estar acompañados, desde qué punto de nuestro ser se expresa la soledad, imbricados en un entramado de relaciones que, a la vez, aportan al descubrimiento de nuestra más profunda intimidad. ¿Cómo? Respondiendo al porqué se está, donde se está, con quién se está y para qué se está en ese lugar y momento precisos. Hurgando de manera amorosa y consciente, sin mermar la bendita y solitaria compañía del ser con el Ser, es decir, con nosotros mismos.
¿Cómo llevarnos hacia el sentir que somos todas y cada una de nuestras relaciones, a la par de alcanzar el gozo interno de conectar con nuestra conciencia, aquella que nos respira y nos brinda todo?
Y puede venir a la cabeza la palabra aceptación, que como la palabra perdón, ha estado viciosamente utilizada. No se perdona de la boca para afuera, tampoco se acepta de la boca para afuera, no se alcanzan esos estados con solo pronunciarlos “yo perdono” “yo acepto”. Esas aseveraciones deben ir acompañadas por un real y profundo cruce.
Hay un suiche que se enciende en nuestra consciencia cuando se alcanza el perdón o la aceptación. Hay algo que sucede internamente, algo que se alcanza, que no se planifica desde lo racional, sino que desde nuestros tránsitos internos se traspasa y se llega, para seguir hacia otra instancia.
En ese justo punto nuestra poblada soledad se hace más presente, como una instancia interna de respuesta y certeza, asistida por fuerzas que, aunque invisibles, permanecen de forma contundente haciéndonos saber de su compañía. Y quizás toca descifrarlas, descifrándonos, en un juego que, verdaderamente, no es tan fácil. No es fácil percibirnos en compañía, más si lo que se trae, pesa.
Además, cada vez se complica más este entramado, al confundir nuestra soledad, amplificada anómalamente, además, con las nuevas formas de interrelación que se han venido gestando en el ser humano. Las llamadas “relaciones líquidas”, las familias monoparentales, los vínculos a través de redes sociales, las demandas laborales a nivel remoto, todo arraigando un tipo de soledad que va mucho más allá de las patologías hasta ahora estudiadas, sin esa conciencia que nos lleva a vernos en compañía de uno mismo.
Quien está consciente, despierto, asimilando un aprendizaje de desarrollo de conciencia, tal como destaca la Enseñanza de la Escuela Valores Divinos, no debería procesar la soledad como un estado inapropiado. Alguien puede sentirse solo, y estar en armonía y en paz; alguien puede sentirse solo y experimentar un fracaso existencial.
La soledad termina siendo un asunto de percepción, diferenciándose la soledad en el ser social y en el ser espiritual.
Fuentes:
https://etimologia.com/soledad/
https://shaktianandama.com/2022/09/28/cuando-tu-ser-sabe-ser-3-2/


Exelente,
No es lo mismo estar solo, que sentirse solo, la soledad un tema que me interesa por todas las
caras que implica, la soledad tiene sus caras positivas cuando es bien llevada y la persona se
convierte en su mejor compañía y la utiliza para profundizar en si misma de forma positiva
La soledad no necesariamente implica estar solo. Al contrario se puede elegir con libertad con quién estar, cómo, cuándo y cuánto.
Es aprender a estar con uno mismo. Seremos mejor compañía.
Hermoso artículo!. Tomo la frase: poblada soledad…me identifica. Hace un tiempo que elijo estar sola (de pareja) deseo tener tiempo para mí, mi desarrollo espiritual, mi autoconocimiento, realmente lo disfruto o mejor dicho, me disfruto. ONS
ONS! Contemplando que somos el to do y LA Nada no podriamos hablar de soledad cuando conectas en particulars , atomos te sabes en union y recibes cada caricia de amor que emites mientras meditas o te proyectas en tu Vida para estar y ser. LA soledad es el encuentro con uno mismo y cuando te AMA’s que mejor que Estar en ti. Gracias por toda LA guia , LA escuela es lo mejor de este mundo.
Hermosa y reflexiva lectura,creo que es importante señalar que para llegar a esos estados hay que trabajar el desapego ,esto te hará libre para emprender el largo camino a tu propia casa .
Una frase de Mario Benedetti «La soledad.tambien,es un homenaje al prójimo». Muchas gracias por este informe .Om Namaha Shivaya .
Hermoso articulo
Muy cierto.
Cuando se vive en la Soledad social, por circunstancias existenciales; el peso de la vida; se vuelve muy pesado para el Alma de los Hombres y Mujeres, y si esa personalidad — Alma– no está preparada desde lo Espiritual, su existencia puede ser trágica; hasta llegar al suicidio.
Pero un Alma — personalidad — en proceso de Despertar: reflexivo; tomará de la Soledad Espiritual el elixir de la Vida, que lo fortalecera en está existencia para crecer y evolucionar , dará un paso o más, en la escalera que lo llevará a la consecución del Ser por el SER
Efectivamente
En El estar solo hay varios puntos de vista,si se logra estar en paz es algo sublime.