Emiliano Zapata, revolucionario mexicano, nació el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, Morelos, en el seno de una familia campesina medianamente acomodada. A los 9 años vivió el despojo de sus tierras y vio a su padre llorar; éste le explicó que les fueron arrebatadas por poderosos terratenientes; Emiliano prometió que las iba a recuperar.
Trabajó como labrador y arriero, y comenzó a defender a los más vulnerables ante los atropellos. Las políticas del dictador Porfirio Díaz (1876-1911) aumentaron brutalmente las desigualdades, condenando a la miseria a campesinos e indígenas. En 1910 estalló la Revolución Mexicana y Zapata se unió al movimiento de Francisco Madero bajo el lema “Tierra y libertad”.
Díaz se exilió dejando un encargado y Madero ganó las elecciones de 1911. En alianza con Madero, Zapata formuló el Plan Ayala de Reforma Agraria con el lema “la tierra para quien la trabaja”, pero éste no llegó a cristalizar, Madero fue ejecutado.
La Revolución ganaba y perdía territorios, quienes llegaban al poder negociaban para cesar la revolución, pero Zapata nunca cedió y donde ganaba realizaba la repartición de tierras entre los campesinos. Tras vencer a Victoriano Huerta se reunieron los tres grupos de la Revolución (Convención de Aguascalientes, 1914), Zapata llegó a acuerdos con Pancho Villa, pero Carranza no y creó un gobierno en Veracruz. Zapata y Villa fueron incapaces de dominar el Estado y se profundizaron sus diferencias. Villa codicioso se enfrentó a Carranza, pero fue vencido y Zapata estaba aislado en Morelos. Carranza recuperó el estado, pero volvió a manos de Zapata.
Un presunto traidor de Carranza invitó a Zapata a su hacienda en Chinameca, el 10 de abril de 1919, para unirse a él, varios hombres presentaron armas a Zapata y sus acompañantes, y luego los mataron.

