Desde tiempos inmemoriales han existido seres capaces de percibir la sutileza de la divinidad y materializarla en forma de arte. Dentro de distintas culturas y épocas, existen numerosas pinturas, poemas, canciones, incluso danzas que hablan de aquello inconmensurable, del amor en su forma más pura.
Entre las diversas manifestaciones del arte, la palabra convertida en poesía es probablemente una de las más específicas al momento de transmitir un sentir. Además, brinda al lector la posibilidad de ver desde el corazón del autor, comprobando así que no existe espacio ni tiempo, cuando se trata de la comunión de almas.
La palabra dotada de belleza nos permite vislumbrar, al menos rozar, otros planos de conciencia. Se tiende un puente al sentimiento y entonces es posible comprender más allá de las palabras, cuando leemos algo como:
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
San Juan de la Cruz, Llama de amor viva, Siglo XVII
Mi único Bienamado me deslumbra como el relámpago.
¿Sabes cómo dicen su adoración los instantes?
Blandiendo su círculo de luces, el universo, día y noche canta adorando…
La adoración no cesa jamás.
Kabir, Poema XVII, Siglo XV – XVI
Porque Tú eres Todo-belleza y Todo-gozo,
mi alma ciega y enamorada te anhela,
acoge tu místico toque en todo cuanto es
y se estremece con la carga de ese éxtasis.
Sri Aurobindo, Porque tú eres, Siglo XIX – XX
Tres obras atravesadas por un sentir común, el hombre que se estremece ante la inmensidad del Ser y le describe con las más dulces palabras. Hoy se convierten en puertas a otras dimensiones, en vehículos que pueden ayudarnos a conectar con lo Divino. Esta es parte del legado de luz de la humanidad.
Tantos que han caminado antes nos han dejado su sabiduría en hermosos poemas que invitan a la contemplación. A buscar nuestro reflejo en esos autores y lograr profundizar así nuestra percepción del Ser.
Otra forma que ha tomado la poesía es la de Himnos, en los cuales es vasta la tradición védica. A continuación, un fragmento del Atmashatakam (La Canción del Alma) escrita por Adi Shankaracharya alrededor del 788-820 D.C. Se cuenta que con a penas 8 años de edad, esta fue la manera en la que respondió a un sabio, cuando le preguntó ¿Quién eres?
No soy la mente, ni el intelecto, ni el ego, ni los reflejos del ser interior.
Tampoco soy el órgano de la audición, ni el de la degustación, el olfato o la visión.
No soy el cielo, ni la tierra, ni el fuego, ni el aire.
Soy la Siempre Bienaventurada Conciencia Pura;
Soy Shiva, soy Shiva, la Siempre Bienaventurada Conciencia Pura.
Fascinante. Tal vez responde alguna duda interna o detona algunas más. La posibilidad de expansión es una certeza para el Ser. Sirvan estos pequeños extractos como una invitación a la indagación, a permanecer curiosos en la sana forma que provoca búsqueda y aprendizaje.
Las estelas de luz se han dibujado y existe la oportunidad para todos de convertirlas en “Luz de nuestra Luz”.
Fuentes:
“Llama de amor viva”, Juan de la Cruz.
“Poemas de Kabir”, Versión de Rabindranath Tagore.
“Poemas reunidos”, Sri Aurobindo.
“La canción del alma”, https://www.amaatodos-sirveatodos.org/?p=5970


Hermoso artículo, directo al corazón. Gracias <3
Considero que la espiritualidad radica en el interior de cada ser humano, en los actos que realiza motivados por su corazón, en cada uno hay una dualidad de energia de luz y de sombra, si en vez de repetir lo que enseñan las religiones y nos enseñaran a conocernos interiormente, a oír y sentir nuestra voz interna, a ser compasivos, generosos, bondadosos con los demás sin esperar nada a cambio, la humanidad podría fluir y evolucionar de mejor manera.
Hermoso artículo.
Gracias intemporales.
Excelente texto. Muy Bueno. Todos Somos Luz.
Muchas gracias hermosas lecturas que nos invita a seguir disfrutando más y más,
Bendiciones infinitas y mucha luz en sus caminos.