Dylan Marlais Thomas, poeta galés, nació el 27 de octubre de 1914 en Swansea, hijo de un escritor y profesor de la primaria local donde estudió. Dylan, “hijo del oleaje”, fue un niño precoz que recitaba a Shakespeare a los 4 años, estudió hasta la secundaria continuando con una educación autodidacta mientras trabajaba en el South West Evening Post.
Se muda a Londres en 1933 y empieza a publicar, en el New English Weekly, poemas por los que gana reconocimiento tempranamente. Su primer libro, “18 poemas” (1934), ganó el concurso de The Sunday Referee; sus poemas aparecían en diarios y revistas como The criterion, dirigida por T. S. Eliot. Crecía su reputación, siendo incluido con frecuencia en las antologías, y en 1936 publica “25 poemas”, su consolidación. No obstante, las finanzas no iban bien y debía recurrir a los amigos.
Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la radio como guionista y locutor, conquistando oyentes con su voz y realizando hasta 200 grabaciones de comentarios y críticas cinematográficas y lecturas de poemas. Salen a la luz “El mapa del amor” (1939), los diez cuentos “Retrato de un artista cachorro” (1940), que evocan sus días felices de infancia, y el poemario más conocido, su obra cumbre, “Defunciones y nacimientos” (1946), que destaca por su madurez y belleza. Realizó giras de lecturas públicas en colegios y universidades de los EEUU.
Su obra, adscrita al Nuevo Apocalipsis en oposición a la generación de Oxford, ofrece riqueza de imágenes oníricas y metafísicas, un lenguaje rico y musical, a veces críptico, con influencia de la tradición celta, bíblica, del surrealismo y la sexualidad. También escribió guiones cinematográficos, dramas como el póstumo “Bajo el bosque lácteo” (1954) y un guión inconcluso para Igor Stravinski.
Falleció durante una gira en Nueva York, el 9 de noviembre de 1953.


Que vivan en la inmortalidad aquellos poetas que su obra trasciende su tiempo y espacio