Columba de Iona, monje misionero, abad y santo irlandés, nació en Gartan, hoy condado de Donegal, el 7 de diciembre de 521, descendiente de Niall de los Nueve Rehenes, rey irlandés del siglo V y padre del clan Úi Néill. Colum, su nombre de bautizo, significa paloma, de ahí su latinización como Columba. Ingresó a la vida monástica en Moville, continuó su formación en Leinter y luego en Clonard, monasterio donde fue ordenado sacerdote y en el que formó parte de los 12 discípulos del Santo Finnian, los 12 apóstoles irlandeses.
Una historia dice que se fue con sus compañeros a Escocia con el propósito misionero de llevar la evangelización, otra indica que entró en disputa con Finnian sobre un manuscrito de un salterio, lo que llevó a la batalla de Cúl Dreimhne y a 3000 bajas, por lo que Columba cumplió penitencia en Escocia buscando convertir tantas almas cayeron en la batalla.
Fundó varias iglesias en Irlanda y al asentarse en la isla hébrida Iona, estableció un monasterio (563) desde donde viajaba a ejercer la evangelización por toda Escocia. Conocido como santo milagroso, testimonios hablan de cómo abrió los cerrojos y puertas del castillo del rey picto, cómo dominó al monstruo del río Ness salvando la vida de un lugareño, y convirtió agua en vino. Hombre de letras, se le atribuyen poemas, himnos y 300 traducciones, copias, y convirtió Iona en el centro religioso y cultural de los celtas. Llevó una vida de austeridades, era bondadoso y buscó instruir a los convertidos, entre ellos, los pictos.
Revitalizó la vida monástica y su iglesia celta fue relevante en el rescate del cristianismo en Europa Occidental. “Vitae Columbae” del abad Adómnan es una de las biografías sobre este misionero irlandés.
Su día se celebra el 9 de junio, cuando falleció en 597, Iona.

