El autor Cameron Khosravi define de infinitas maneras la bondad que significa el aliento. Todas y cada una de sus aproximaciones son presentadas según varias tradiciones espirituales y particularmente en el sufismo. Un atractivo texto (La realidad del aliento en el Sufismo y más allá) con citas y referencias profundas, que indiscutiblemente nos conducen al aliento cósmico primigenio. Ese primer soplo con el que la existencia comenzó, y todos los demás que lo han sucedido a lo largo de las eras.
Sin duda el aliento constituye uno de los factores más importantes en el desarrollo de la espiritualidad en cualquier camino que uno pueda seguir en su vida. El aliento es la razón principal de nuestra existencia continua en este mundo. El aliento de vida y de existencia nos lo da Dios y nos lo quita Dios. Es uno de los medios fundamentales por los que podemos realizar al Amado a través de sus Atributos.
El aliento es el torrente sanguíneo que da vida, sin el cual uno claramente dejaría de existir. Es un tema tan importante que ha sido el centro de muchos escritos de poetas místicos y maestros sufíes, entre otros, Rumi, Sanāi, Jayyām, Shabestari, Sultān Bāhu y el Dr. Javad Nurbakhsh, maestro actual de la orden sufí Nematollāhi. El aliento también ha sido el punto central de referencia de diversos libros sagrados, como la Biblia y los Upanishads.
El alcance de este artículo es analizar cómo ha sido presentado el aliento en varias tradiciones espirituales y particularmente en el sufismo. Para empezar, no se puede hablar del aliento sin referirse a la Biblia —uno de los primeros y más importantes puntos de referencia sobre este tema. La Biblia dice claramente lo siguiente:
Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. (Gn 2,7).
Este pasaje afirma que sólo Dios es el Aliento de la vida, la fuente de todos los seres vivos, sin el cual nada existiría. Hay otro punto de referencia al aliento en la Biblia cuando Jesús se aparece ante sus discípulos y dice:
“La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, echó su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. (Jn 20,21-23)
Se puede decir que la referencia en este pasaje a Jesús echando su aliento sobre sus discípulos significa que otorga la Atención divina o la Presencia de Dios a sus discípulos, para que puedan recorrer con éxito el camino espiritual. El siguiente libro sagrado que hace referencia al aliento es el Qorán. En la sura III titulada La familia de Imran, cuando el ángel dice a María que dará a luz un niño llamado Jesús, está escrito:
Dijo ella: “¡Señor! ¿Cómo puedo tener un hijo, si no me ha tocado mortal?» Dijo [el ángel]: «Así será. Dios crea lo que Él quiere. Cuando decide algo, le dice tan sólo: “¡Sé!” y es. Él le enseñará la Escritura, la Sabiduría, la Torah y el Evangelio”. (Qo 3, 47-48)
Y luego continúa por boca de Jesús: Y como enviado a los Hijos de Israel:
“Os he traído un signo que viene de vuestro Señor. Voy a crear para vosotros, de la arcilla, a modo de pájaros. Entonces, soplaré en ellos y, con permiso de Dios, se convertirán en pájaros”. (Qo 3,49)
La referencia directa al aliento está claramente enunciada en la última frase de este pasaje. Hay otra referencia más indirecta al aliento al comienzo del pasaje cuando Dios dice Sé y es —que es una frase común citada en todo el Qorán. Este Sé, es similar a un aliento de Dios por el que todas las cosas son creadas o traídas a la existencia. En el mismo capítulo del Qorán hallamos un ejemplo de esto, cuando dice:
Esto te recitamos de las aleyas y de la sabia Amonestación. Para Dios, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo: “¡Sé!” y fue. (Qo 3,58-59)
En el Avesta, el libro sagrado de los zoroastrianos, la creación del ser humano no tiene relación con el barro y el aliento de Ahurāmazdā (Dios), sin embargo, el ser y la existencia de los seres humanos y los animales depende del «viento», que es un ser divino. Zoroastro, en diferentes oraciones, se dirige también a Dios como “el Aliento de la vida”. En el Avesta, wāt es el nombre del dios del viento que acompaña al dios del amor. En el Zād-seperm figura:
El Espiritu bueno del viento se manifestó sobre la tierra bajo la imagen de un hombre joven, luminoso y de estatura alta… Es como el alma que mueve al cuerpo y el cuerpo cobra movilidad gracias a él… El soplo es lo que da origen a los alientos y a la respiración de los hombres y de los animales.
También en el libro Rawāyat-e pahlawi, viene:
Ahurāmazdā, para resucitar a los muertos, toma de la tierra los huesos, del agua la sangre, de los vegetales el pelo y del viento el alma. Luego los mezcla y les otorga su propia imagen. (Avesta, Jalil Dustjāh, p. 941)
Se encuentran también referencias al aliento en las antiguas escrituras chinas. Por ejemplo, según una creencia milenaria que se formó en el periodo del reinado de Chou, cada miembro de las familias nobles de China posee dos espíritus que a la hora de la muerte se separan. Uno, llamado Hun, contiene la personalidad espiritual de la persona y pertenece al Yang y después de la muerte va al paraíso. Y el otro, conocido como P’o, es un aliento vivificador y fortificador perteneciente al Yin, que después de la muerte regresa a un mundo intermedio conocido como «los ríos amarillos».
Según la sabiduría Ch’i, el aliento es un ser celestial que mora entre el cielo y la tierra, y la vida es la encarnación de una parte del Ch’i en el cuerpo humano, la cual, después de la muerte de la persona, vuelve a su fuente celestial (como la gota que vuelve al océano). (Dictionary of Religions) Otro libro sagrado que contiene algunos puntos de referencia sobre el tema del aliento son los Upanishads. Se reconoce generalmente este libro como las Escrituras centrales del hinduismo. Se dice en el Katha Upanishad en la parte 5:
Los poderes de la vida adoran a ese Dios que está en el corazón y Él regula el aliento de la vida, inspirando y espirando. (Mascaro, p. 63)
Una vez más, podemos inferir de este pasaje que el mismo aliento que respiramos proviene de Dios. Otra cita del Mundaka Upanishad, parte 2, capítulo 1, también parece confirmar esto:
Su aliento es el viento que sopla y el universo, en su totalidad, es Su corazón. Esta tierra es la huella de Sus pies. Él es el Espíritu que está en todas las cosas. (Mascaro, p. 78)
Los Upanishads también contienen algunas palabras sabias y de sentido común relativas al uso del aliento. Por ejemplo, el Svetasvatara Upanishad en su parte 2 enuncia:
Y cuando el cuerpo está en silenciosa calma, respira rítmicamente a través de las ventanas de la nariz con un pacífico ir y venir del aliento. Tiran de los carros de la mente caballos salvajes y esos caballos salvajes deben ser domados. (Mascaro, p. 88)


Cómo la vital importancia de escuchar el primer llanto de un hijo al nacer, lo es ahora para mí ese Aliento que me conduce a las Esferas Sagradas de Integración Energética y Amor Cósmico
Gracias Mahavatar Babaji y Ma Shaktiananda 💫🙏
Si nos damos cuenta todas las religiones hablan de lo mismo que Dios está en nuestro entorno y en todos nosotros ,tenemos parte de ese aliento. Así que somos creadores de nuestra realidad.
Seamos responsables , para crear un mundo mejor.
Son mis lecturas favoritas, muchas gracias Dios les bendiga siempre.
NAMASTE