En pleno fragor de la batalla de Lanka, luego de que Laxman ahogara a Indrajit en el lago dorado, Ravana se vio en serios apuros. Mandó a llamar a su hermano Ahiravana, el regente de Patala Loka, el infierno más profundo, donde habitan las nagas (serpientes). Entre ambos elucubraron una estrategia que, según ellos, inclinaría la balanza a su favor y daría por terminada la guerra.
Ahiravana se haría pasar por Vibhishana, hermano menor de Ravana. Quien había desertado y colocado del lado del Dharma, es decir, de Rama. Una vez en campamento enemigo, Ahiravana neutraliza a Vibhishana y asume su forma. Sólo así logra disuadir a Hanuman de que lo deje llegar a donde estaban Rama y Laxman. Ahiravana los hechiza y los rapta a Patala Loka, donde seguramente planea aniquilarlos. Vibhishana se logra liberar y advierte a Hanuman sobre los planes de su hermano y le insta a ir al rescate de inmediato.
Hanumanji emprende veloz hacia Patala Loka. En el Portal lo espera una criatura, mitad Makar (Cocodrilo) y la otra mitad Vanar (Mono). Este se niega a dejarle pasar y de paso le da la noticia de que es su hijo. Hanuman, que toda su vida ha sido brahmacharia, se indigna por la osadía de esta propuesta.
La criatura le explica: “Cuando viniste a entregar el anillo de Rama a Sita, te capturaron. Luego te liberaron, pero encendieron tu cola en fuego. La hiciste inmensamente larga y con ella quemaste media Lanka. Después ingresaste al océano para extinguir tu cola y una gota de tu sudor cayó en las fauces de mi madre. Así fue como llegué a ser tu hijo, Makardhwaja”.
Hanuman, sin vacilar en el propósito de rescatar a su amado Rama y a Laxman, no reparó en asestarle un mazazo. Tras una breve escaramuza, logra vencerlo y acceder a los predios de Ahiravana. Chandrasena, en su afán de querer casarse con Rama, le informa a Hanuman: “La fuerza vital de Ahiravana reside en las llamas de 5 lámparas de aceite colocadas en 5 direcciones distintas. La única manera de vencerlo, es si se apagan de un soplido las 5 a la vez”.
Hanuman manifiesta su forma conocida como PanchaMukhi, que significa, literalmente, cinco caras. Son cinco fuerzas representadas en cinco cabezas que surgen del mismo cuerpo de Hanuman. Y que, a su vez, se identifican con los 5 elementos.
Sri Anjaneya: La cara que mira al Este. Remueve los patrones de culpa asociados a los pecados. Confiere pureza de corazón y claridad mental. Es el mismo “Hijo del Viento”, con sus cualidades de entrega y devoción absolutas.
Sri Narasimha: Es la cara que mira al Sur. El avatar de Vishnu con forma de león, posee los atributos de este signo del zodíaco: Valor inquebrantable que nos hace victoriosos ante nuestros enemigos.
Sri Garuda: La cara que mira al Oeste. Disuelve y desentraña cualquier hechizo de magia negra. Cura los efectos del veneno causado por la envidia. Ahuyenta a las entidades astrales negativas. Controla la influencia del ADN reptiliano y nos ayuda a trascenderlo.
Sri Adivaraha: La cara que mira al Norte. El avatar de Vishnu con forma de Jabalí. Nos protege de cualquier mala aspectación planetaria. Está asociado con Lakshmi y, por ende, nos confiere prosperidad y abundancia; tanto material, como espiritual.
Sri Hayagriva: La cara que mira hacia arriba. Es un avatar de Vishnu con cuerpo humano y cabeza de caballo. Otorga al devoto conocimiento, entendimiento, discernimiento, progenie y liberación.
Todas estas fueron las cualidades que necesitó reunir Hanuman para salir victorioso en el Patala Loka. Con una profunda inhalación hinchó su pecho hasta casi estallarlo. Retuvo su aliento por el tiempo que dotaría al prana de las fuerzas concentradas de las cinco cabezas, por las cuales saldría la potente exhalación que acabaría con Ahiravana.
Por fin logró hacerse paso entre las tinieblas más espesas y encontrar a Rama y Laxman. Rompió el hechizo que les había secuestrado sus conciencias y se apresuraron a salir de allí cuanto antes. En el camino se encontraron con Chandrasena, quien todavía sostenía la esperanza de casarse con el Señor Rama. En agradecimiento, Raghav le promete que se casarían en su siguiente encarnación. Promesa que se cumple en el Mahabharata, ya que Chandrasena sería conocida como Satyabrahma, una de las esposas de Krishna.
Al volver al campo de batalla. Rama, Laxman y Hanuman, con bríos renovados tomaron control de las maniobras del ejército del Dharma. Rama invoca las fuerzas del Sol con el Aditya Hridayam Stotram y dispara un atómico Astra, directo al Plexo Solar del Demonio Rey de Lanka. La guerra ha terminado. El exilio también. Pueden regresar victoriosos a Ayodhya. Y así los recibe la ciudad, con millares de lamparitas encendidas, símbolo de que la luz siempre vence a la oscuridad. Esta celebración perdura en la memoria, habiendo trascendido las eras evolutivas y es conocida como Divali. Se asocia con la Diosa Lakshmi, de la cual Sita es su Avatar.
Fuentes Consultadas:


IInteresante sauber la mitologia.
Om Hum Hanumate Namaha !!…..