Hacia la adoración de Shiva, donde quiera que esté. Robert Hansen (1927-2001) espiritualmente conocido como Satguru Sivaya Subramuniyaswami, o Gurudeva, fue un líder religioso hindú, estadounidense. A los 20 años decidió partir a India, específicamente al sur, y se hizo Sanyasa. Como gurú del shivaísmo estructuró su vida en función de esta doctrina milenaria, fundó templos y monasterios. En ese trayecto también se ocupó de la escritura, redactó más de 30 libros, tres de los cuales hacen un categórico énfasis en Shiva: Bailando con Shiva, Fusionándose con Shiva y Vivir con Shiva. De este último texto, ofrecemos la lectura de un destacado capítulo que gira en torno a la penitencia. Lección 120.
Formas de Expiación
Vitalizado por la gracia de bhakti, la conciencia del devoto se eleva, trayendo el deseo de confesar, arrepentirse y pagar por las faltas. A través de visión divina, el alma percibe las acciones poco sabias, llevadas a cabo estando en naturaleza baja, como un impedimento del progreso espiritual. Son muchos los tantras para liberar al alma de estas gravosas ataduras. Penitencia bien llevada a cabo impulsa al alma hacia su estado natural de dicha.
Los chakras se muestran como flores de loto. Existen cuatro pétalos en el chakra muladhara, que está situado en la base de la médula espinal. Estos pétalos se abren uno tras otro a medida que la conciencia de la persona emerge subiendo desde los celos, el enojo y el temor hacia la memoria, la razón y la voluntad. Sólo entonces despierta la conciencia de religiosidad y la habilidad de admitir la existencia de Dios y de seres angelicales. Esta nueva humildad causa que el devoto admita que se necesita gracia para progresar en el sendero espiritual y para resolver karmas insalubres del pasado, para admitir que se necesita sabiduría para evitar crear nuevos karmas insalubres en el futuro. Los cuatro pétalos del muladhara pueden ser descriptos como remordimiento sin restricciones, confesión, arrepentimiento y reconciliación.
Toda ayuda es dada por los divinos devas a aquellos que admiten sus errores y a los que se los ve llevando a cabo penitencia sincera. Estos devas que vigilan a aquellos en un estado mental penitente son semejantes a doctores y enfermeras reunidos para atender a un paciente y hacer que se ponga bien. Los ayudantes espirituales rodean a su «paciente,» asistiendo en la liberación de enfermedad mental y emocional ocasionada por la transgresión del dharma y por la culpa que sigue. Cuando el penitente está efectuando penitencia, es una forma de tapas, descriptos por algunos como una cirugía psíquica llevada a cabo por los devas que trabajan juntos para llevar al alma desde la oscuridad hasta la luz. Es en realidad un evento alegre pero sólo cuando largo tiempo ha pasado.
Cuando la penitencia se da, esta debe ser cumplida, especialmente cuando fue requerida. De lo contrario, la vida del penitente es vulnerable a la compañía de los asuras. Se da penitencia luego de que un cierto grado de arrepentimiento es mostrado y el devoto siente la urgencia de librar su mente de la sustancia plaga. He descubierto que la admisión de una transgresión es a menudo precedida por una de las tres formas de negativa: negativa casual, negativa blanda o negativa dura.
Digamos por ejemplo que un niño roba dulces de un negocio. Negativa casual es no darle importancia al asunto, «¡Gran cosa! ¿Por qué están todos tan perturbados?» Negativa blanda es el racionalizar, «Sí, yo tomé los dulces, ¿y qué? ¡Fueron sólo dos dólares!» Negativa dura, es decir, «Yo no lo hice. ¡Ellos me han confundido con otro niño!»
Todos conocemos el sentimiento refinado e inspirador de bhakti. Toda persona religiosa en el mundo ha experimentado esto en uno u otro momento. Es la entrega total de uno mismo a Dios y a los Dioses. A medida que el alma emerge de los aspectos bajos de la mente instintiva, el chakra muladhara comienza a abrirse debido al bhakti que es despertado a través de culto y sadhana diario. La admisión y la confesión honesta hacen brotar sentimientos de arrepentimiento a través de la mente superconciente en forma espontánea. Cuando sucede esto dentro del devoto, es un verdadero beneficio, marcando progreso en el sendero espiritual.
La confesión, la voz del alma, puede ahora ser oída. A medida que el intelecto se aclara, las verdades honestas de experiencia, anteriormente escondidas tanto para uno mismo como para los otros, son reveladas. El alma, la conciencia emerge con toda
honestidad y con remordimiento confiesa las cargas que ha estado arrastrando. Sí, la confesión es verdaderamente la voz del alma. Nada se esconde a uno mismo cuando el dharma reemplaza al adharma.

