Bartolomé Herrera Vélez, sacerdote y político peruano, nació el 24 de agosto de 1808 en Lima, Virreinato de Perú. Al quedar huérfano a los cinco años, su tío materno, sacerdote, lo crió y educó. Estudió en el colegio mayor Real Convictorio de San Carlos y fue orientado hacia la carrera religiosa por el rector Pedemonte, quien percibió tales aptitudes en el joven Bartolomé.
Se graduó de Maestro en Artes (1829), obtuvo un doctorado en Teología y, mientras estudiaba, enseñó filosofía y matemáticas. Fue ordenado diácono y ejerció como profesor de matemáticas y vicerrector del Colegio de Minería en Huácuno. Regresó a Lima (1831), dirigió Artes y Teología en el Convictorio de San Carlos, recibió la orden mayor y se doctoró en derecho (1834).
En su corta vida, desempeñó numerosos cargos docentes, públicos y eclesiásticos. Fue rector del Colegio San Carlos (antes Convictorio) donde realizó una reforma educativa y depuró la biblioteca, convirtiéndolo en un centro de ideas conservadoras, y fue profesor de la Universidad Mayor de San Marcos.
Participó en la revisión del recién promulgado Código Civil, dirigió la Biblioteca Nacional, fue diputado y presidente de la Cámara (1849-1851), fue cabeza de dos ministerios (1851-1852) y presidió el Consejo Constituyente de 1860, sacerdote en Áncash y Lurin, y obispo de Arequipa.
Inicialmente se inclinó por las ideas republicanas y el regalismo. Luego, la Restauración Francesa, el doctrinarismo español y la reacción antiliberal influyeron definitivamente en él, enmarcando su pensamiento en la línea ultramontana de la primacía papal y la subordinación política y civil a la autoridad eclesiástica. Consideraba que unos pocos, la “soberanía de la inteligencia” y no la popular, debía regir la nación. Sus textos fueron parcialmente compilados en “Escritos y discursos” (1929-1934).
Considerado el máximo exponente del conservadurismo peruano del siglo XIX, falleció en Arequipa el 10 de agosto de 1864.

