Juan de la Cierva, ingeniero, aeronáutico e inventor español, nació el 21 de septiembre de 1895 en Murcia, hijo de un reconocido abogado, político y empresario. Disfrutó de una buena infancia, fue un excelente estudiante, practicó deportes como la vela, la pesca y el tiro al blanco, leía sobre inventos e inventores y tempranamente tuvo interés en la aviación.
Pasaba horas con sus amigos Barcala conversando sobre aviones, nuevos modelos, avances tecnológicos, y fabricaba sus propios modelos con papel, varillas y elásticas. Fundó junto a Barcala y a Pablo Díaz la sociedad B.C.D., pionera de la aeronáutica española, y construyó su primer avión, un biplano, que se estrelló, perdiendo así el apoyo financiero familiar.
Estudió ingeniería y profundizó en aeronáutica basándose en las investigaciones de Jonkowski y Lanchester. En 1920 desarrolló lo que denominó “autogiro” y Cierva C1 su modelo inicial, un aparato con fuselaje, ruedas y un estabilizador vertical con dos rotores de cuatro palas, pero este no voló por problemas en la velocidad de los rotores. Continuó trabajando en el C2 y el C3 hasta que resolvió totalmente el asunto en el prototipo C4 que, además, incluía la innovación del acople de las aspas en la base del rotor.
En 1926 consiguió financiamiento en Inglaterra donde fundó The Cierva Autogiro Company LTD. Pudo entonces mejorar modelos incorporando el mando directo, desarrollando el despegue y aterrizaje vertical, y promovió la comercialización internacional. Realizó numerosas demostraciones, se hizo famoso al cruzar el Canal de La Mancha y llegó a aterrizar en la Casa Blanca. Autor de “Wings of Tomorrow: The story of the autogiro” (1931).
El autogiro se utilizó extensamente en Alemania, Francia, EEUU y Japón antes de la II Guerra Mundial, cuando su invento apareció transformado en helicóptero, al cual no conoció, pues falleció el 9 de diciembre de 1936 en un accidente aéreo.

