Otto Gross, psicoanalista y activista proanarquismo y feminismo, austríaco, nació el 17 de marzo de 1877 en Gniebing, Estiria, hijo único de un fiscal considerado el fundador de la criminología moderna y del cual se alejó por sus ideas deterministas. Licenciado en medicina, Universidad de Viena, trabajó en la marina mercante donde se inició en el consumo de cocaína, opio y morfina. Luego realizó prácticas en instituciones neurológicas de Munich y Graz y obtuvo un doctorado como discípulo de Freud, tutor de su tesis.
Ingresa a una primera terapia de desintoxicación con Jung quien le diagnostica demencia precoz. En Munich trabaja con Kraepelin (padre de la psiquiatría), se une a la bohemia anarquista, se siente cómodo entre los expresionistas y se erige en exponente del anarquismo junto a Bakunin y Kropotkin, defendió los derechos femeninos y la sexualidad libre, y cofundó una especie de comuna hippie en Ascona. Ingenioso, divertido, psicoanalista heterodoxo, atendía pacientes en antros y las féminas terminaban como sus amantes.
Estando en Berlín su padre envía por él, lo interna en el hospital psiquiátrico en Austria y lo somete bajo tutela por locura, inclusive tras la muerte paterna. Gracias a varios colegas sale del hospital.
Basado en la teoría freudiana sobre el inconsciente y la sexualidad, critica a las instituciones del Estado y la familia como causantes del malestar individual (opresión y represión), y propone aplicar el enfoque anarquista al psicoanálisis. También rechaza la psiquiatría por el uso de tratamientos farmacológicos.
Autor de unas 40 obras, algunos de sus planteamientos ejerció influencia en otros psicólogos, incluyendo a Freud. No obstante, fue proscrito, muchos colegas y amigos lo abandonaron condenándolo al aislamiento, falleciendo de neumonía y solo, el 13 de febrero de 1920 en una calle de Berlín. Los artistas resguardaron su obra.

