Henrik Johan Ibsen, dramaturgo noruego, nació el 20 de marzo de 1828 en la ciudad costera de Skien, Telemark, en una familia acomodada de alto linaje comercial y élite de funcionarios públicos. A los 15 se muda a Grimstad donde es aprendiz de boticario, estudia para entrar a la universidad y escribe su primera obra (“Catilina”, 1850). Luego se va a Cristianía/Oslo, termina inclinándose por la dramaturgia y consigue entrar al teatro de Bergen como director y autor (1851-1857).
La experiencia invaluable lo llevaron de vuelta a Oslo para dirigir el Cristanía Norske Theater (1857-1862) donde produce una obra por año sin éxito y publica dos poemarios (“En las planicies” y “En la galería de arte”). El teatro quiebra, recorre el oeste noruego recopilando información folclórica y escribe “Los pretendientes”, el drama nacional finalmente logrado que no pudo presentar.
Pasó los siguientes 27 años entre Roma y Alemania. Esta decisión lo liberó y convirtió esa época en la más fructífera, comenzando con dos dramas sociales realistas, escritos en verso, “Brand” (1866) y “Peer Gynt” (1867), que lo elevan a la literatura universal. El verdadero éxito llega con “Casa de muñecas” (1879), en ella introduce una variante temporal mediante “flashbacks” que permiten hilar la trama. Otras obras importantes son “Espectros” (1881), “Un enemigo del pueblo” (1882) y “El pato salvaje” (1884), tras las cuales entra en una etapa simbolista.
Su obra escandalizó al desafiar la corrupción social y política, la opresión de las mujeres y la evasión de la verdad. Su lenguaje es diáfano, es directo y traduce la psicología de los personajes. Impactó el mundo teatral decimonónico dejando atrás las tablas del entretenimiento y retomando el concepto del drama griego: mostrar la ruina del alma, impulsando a la vez la transición al teatro moderno.
Falleció el 23 de mayo de 1906 en Oslo.

