Este elocuente fragmento integra el denso escrito titulado Srimad Bhagavatam, que es posterior al Mahabharata, y a muchos otros textos de importancia capital en los Vedas. En ese bellísimo relato, Krishna expone, con sabia lucidez, los tipos de amor que existen sobre el planeta y en especial, el que él predica.
Krishna guió a las gopis (pastoras) hasta las orillas del río, el cual estaba vestido con un maravilloso sari de arenas ambarinas, y todas las gopis se sentaron allí, hablando con el Señor, y bebiendo su imagen con los ojos purísimos de su infinito amor.
Una de las gopis dijo: “Krishna, tengo una duda que, si mi ruego llega a tu corazón, puedes clarificarme”. Krishna sonrió y silenciosamente le dijo que le confesara cuál era esa duda. Entonces, ella le dijo: “En este mundo hay diferentes tipos de amor, y diferentes tipos de amadores. Algunos son capaces tan sólo de amar a aquellos por quienes se sienten amados. Otros, en cambio, tienen una conducta totalmente opuesta: ellos entregan su amor sin esperar absolutamente nada como recompensa por el amor que dan. Incluso si no son amado, ellos lo mismo aman a los demás, puesto que su naturaleza es hacerlo. Existe también una tercera categoría que, aún cuando son amados, no regresan el afecto que los demás le brindan, ni tampoco son afectados si no son queridos por los otros. Por favor, Señor Krishna, dime cuál de estas tres clases de procederes es la mejor, y por qué”.
El rostro de Krishna se cubrió de un misterioso silencio, y luego dijo:
-El primer tipo de los cuales me has hablado, es decir, aquellos que aman y esperan el mismo amor que dan, en mi opinión, son criaturas egoístas, inclinadas a su propia comodidad y a su propia felicidad. Las dos personas que conforman este par son similares. No tienen amor en sus corazones, ni fuente de felicidad, ni tampoco hay Dharma en sus comportamientos. Es útil amar y ser amado, y todo esto, simplemente para su propio bienestar. No hay nada que sea inegoísta o noble en este tipo de seres.
-El segundo tipo del cual me hablas, o sea, aquellos que aman a pesar de que no reciben ningún tipo de afecto en retorno: el amor de ellos es como el de los padres por sus hijos. Este tipo humano es muy compasivo. Ellos son muy generosos y tienen muchos amigos, llenos de afecto como se encuentran por todos. Dices que hay otro tipo de personas, que son diferentes de los dos mencionados, y que este tercer tipo es incapaz de regresar el amor que se le ofrece. ¡Imagínense! ¡En qué situación estarán cuando ningún amor se les ofrece a este tipo humano! Así pues, este último tipo de seres humanos debe, a su vez, ser dividido en cuatro tipos.
-El primer tipo es llamado Atmarama, es decir, la gente autocontrolada, cuya única felicidad se halla en la realización de Brahman. Ellos no desean amor de los otros ni tampoco están deseosos de entregar su amor. El segundo tipo se llama Aptakama, es decir, aquellos que han podido satisfacer todos sus deseos, cuyos corazones no añoran ya nada. Esta gente no necesita de los otros, ni tampoco de su amor y, por lo tanto, son indiferentes. El tercer tipo lo constituyen las personas ingratas que interiormente no tienen nada para dar a los otros, pero sí para tomar lo que los otros le den. El último grupo es llamado Gurudrohi. Estas personas son aquellas que han traicionado el amor que los mayores sienten por ellas, y que han tenido un proceder irrespetuoso hacia ellos.
-En cuanto a mí, Krishna, aún cuando las personas me demuestran su amor, hay veces en que yo, en retorno no les doy el mismo afecto. La razón de este proceder mío es que yo deseo que ellos me quieran aún más, que se tornen más devotos míos, que piensen en mí y tan sólo en mí, para que se tornen mis devotos.
-Piensen, por ejemplo, en un hombre muy pobre que súbitamente se ha hecho rico. Si, después de tener semejante fortuna, él la pierde, su pena será muy superior a la que sentía cuando era pobre, y sus pensamientos sobre la fortuna se tornarán más intensos: fortuna con la cual él se encontró tan sólo para perderla luego. Asimismo, yo me torné invisible a la mirada de ustedes porque quería saber cuán amado era yo, y cuán indispensable. Ahora que han pasado por la agonía de perderme por un instante, la devoción que sienten por mí es mucho más profunda.
-Ustedes habían abandonado todo lo que consideraban más querido. Para que el Bhakti de ustedes sea aún más firme, yo hice lo que hice. Ahora les diré cuán feliz me siento con el amor y el inegoísmo, o mejor dicho, la devoción inegoísta que sienten por mí. Nunca olvidaré cuánto me aman.
Extrañamente, cuando las Gopis escucharon las sagradas palabras del Señor Krishna descendieron a la hondura de sus corazones y los descubrieron totalmente purificados de todo egoísmo, de todo sentido de posesión personal, y así, el único anhelo que todas ellas sentían por Krishna era estar a los pies del Señor por toda la Eternidad

