Cuando Nikola Tesla se sentaba a pensar, no pensaba: experimentaba una fuerza interna que conectaba sus neuronas con otras células que le hacían recordar y esbozar la lucidez de su propio firmamento, que no solo era, o parecía, una figura del renacimiento -reencarnada- y más allá, bien allá, sino que le estaba proporcionando a la humanidad, una antorcha de conocimiento para arrojar un poco de luz donde siempre ha habitado el desconcierto y la desmesura, es decir, la exuberante inconsciencia.
¿Qué había en el ser de Tesla, no su cabeza, su cerebro, que era capaz de producir enunciados tan brillantes en el ámbito espiritual, y en paralelo crear y desarrollar un sinnúmero de teorías y fundamentos que originaron atención mundial, y que hoy prevalecen en la cotidianidad, como el uso de la corriente alterna, amén de las múltiples disciplinas que prohijó en su auténtica invención tales como la robótica, la ciencia computacional, la balística, la mecánica, y la física nuclear y teórica?
El próximo 10 de julio se cumplirán 169 años de su nacimiento, año 1856. Vio luz en la idílica localidad de Smiljan, Croacia, en esa ocasión, imperio austrohúngaro. Y el lugar es relevante de curiosidad solo porque allí nació Tesla, cuyo padre, el reverendo Milutín, saltó del ejército, por indisciplina, a la iglesia ortodoxa serbia. Solo tres ventanas destacaban en el abecedario social de su entorno: ser militar, sacerdote o agricultor. Estos tres rubros definían la vida de los habitantes. Tesla no resonaba con las excentricidades del sistema, y su padre añoraba verlo con un arma en la cintura o una sotana.
En ese devenir, aparece el ingenio de su madre, Duka Madic, la auténtica y olvidada energía que calibró su personalidad. Analfabeta con una memoria asombrosa. En su libro, “Mis inventos”, Tesla se refirió a su mamá en estos términos: “Una inventora de primerísimo orden; en mi opinión, habría alcanzado grandes metas si su vida no hubiera discurrido tan alejada de los tiempos modernos y las múltiples oportunidades que ofrecen. Inventaba toda clase de herramientas y aparatos”.
Esa conexión floreció con otras intensidades, incluso cuando desde niño miraba las tormentas eléctricas, y el pequeño Niko acariciaba a su gato. Cuando lo sobaba, brotaba chispa, y el señor Milutin le decía: “Deja de jugar con ese gato. Puedes provocar un incendio”.
Si antes de arribar a EE.UU. y conocer a Thomas Alva Edison, su vida estuvo signada por carencias, y muchos altibajos en materia económica, en esto otro lado del mundo, las circunstancias oscilaban entre la prosperidad y la infelicidad. El Tesla jugador de cartas y billar, el ludópata, que terminó fuera de las aulas de clases, tampoco pudo acopiar el dinero suficiente para medio sobrevivir. Aunque su madre, siempre lo asistió. Hasta llegó a cavar zanjas en Nueva York.
Y entre un colapso nervioso y otro, y con la mano solidaria de su amigo, Anthony Szigety, Tesla poco a poco fue resolviendo una de sus grandes obsesiones: la construcción de un sistema para distribuir la energía eléctrica; corriente alterna. Tesla esbozó el esquema básico que hacía innecesario el interruptor. Inducción magnética para hacer girar el rotor. Ahora, sin el mando, apartabas el contacto físico, y así, el diseño se hacía más eficiente y duradero.
En Tesla, una cosa grande sustituía a otra. Casi todos con un elocuente valor instrumental. Y nadie como George Westinghouse, comprendía aquella montaña de sabiduría tecnológica y su enorme capacidad de producir. George, aprovechó las aciagas circunstancias económicas del genio, y compró nada menos que la patente del célebre motor de inducción de corriente alterna, cuya importancia en la actualidad se pierde de vista. Un repertorio de innovaciones, que pocos hombres en la historia de la humanidad, han logrado.


En cada ser humano hay un verdadero campo de energía esperando ser explorado . Qué gran historia tan inspiradora …
Desconicía al Tesla que marcado por la carencia, se perdió oportunidades. Su genialidad no pudo opacarce, hasta nuestros días estamos admirandolo. Gracias por esta gran infornación.
pregunto Tuvo en realidad contacto con el Swami Vivecananda ?? Desde donde se dice absorbió mucha de la sabiduría Vedica y de expansión de la consciencia q el tenía??? muchas gracias
Gracias equipo maravilloso, Tesla es sin duda el Da Vinci de esa era demencial y de tanta ebullición, cortos nos quedamos pero este es un excelente detonante para seguir conociéndolo
No era ingeniero, era ingenioso al igual que su madre