Sw. Sukhadananda | SKY Ecuador
Desde hace unas semanas, en tiempos de cuarentena, he pensado mucho en esta pandemia. Una pandemia es una enfermedad epidémica que se extiende o ataca a casi todos los individuos de una región.
Después, investigando un poco sobre lo que es un virus, entiendo que es un microorganismo externo que se introduce en nosotros y empieza a reproducirse. Nuestro organismo no llega a diferenciar entre su célula buena y la infectada, y así se empieza a reproducir este agente externo maligno hasta dominarnos; llegando a ser más la parte infectada que la buena.
¿El origen? Es incierto, sin embargo, hoy se propaga por todos lados de muchas formas, especialmente por la globalización, ya que gracias a ello no existen fronteras.
La pandemia a la que me refiero aquí es la de los pensamientos de temor. Cómo, sin darnos cuenta, se nos insertan, van tomando fuerza hasta que llega un momento en el cual es visible; nos cambia el ánimo e incluso muchas veces somatizamos en la parte física; crisis nerviosa, ataque de pánico, angustia, depresión, insomnio, miedo, entre otras.
En ese momento, cuando una persona se da cuenta de que se encuentra infectada, empieza una desesperada búsqueda por encontrar un antídoto o vacuna que quite de inmediato ese malestar, incluso, la molestia empieza a incomodar más, ya que la tenemos presente. Como todo pensamiento, al no tener control sobre ellos, suele incrementarse.
Como humanidad venimos acarreando problemas que cada vez son más complejos; eso sería otro tema, pero es cuestión de detenernos a observar las crisis sociales, económicas, humanitarias, climáticas, geográficas, que hacen vida actualmente en el planeta, y que van inevitablemente socavando nuestro hábitat.

¿Qué se ve que ha pasado en este confinamiento? Por un lado, se habla de la recuperación de la naturaleza, la regeneración de la capa de ozono, un descanso del reino animal y vegetal y muchos otros factores “positivos” que se han dado por fuerza mayor y temporal. Por otro lado, se puede ver el aumento de violencia intrafamiliar, surgimiento o incremento de enfermedades mentales, emocionales y físicas, y también como mucha gente ha sacado provecho sobre la desgracia de otros. Es lógico. Si una persona no puede estar sola, teniendo como medio de evasión un trabajo, un deporte, salidas en general; en este tiempo no lo ha podido hacer, así que debe descargar todo en su espacio.
Este 13 y 14 de junio tenemos Iniciación Continental de Shiva Kriya Yoga, será la primera iniciación on line (sin opción presencial) y en plena pandemia COVD-19, esto tiene su particularidad por lo anteriormente expuesto.
Es un hecho que va a llegar gente con esa desesperación, buscando lo inmediato. Como señaló el Mahavatar Babaji a través de Shakti Ma: “Donde terminan los valores Humanos, comienza nuestra Pirámide”. Los tiempos que estamos viviendo han hecho que exista un estancamiento en esos determinantes valores, lo que hace más complejo el tránsito por cualquier escuela de consciencia pura.
Llegará gente buscando un antídoto. Eso sería una pena ya que uno se puede quedar en algo finito o limitado como se ve hoy día por doquier, cursos o sesiones para liberar el estrés, una sanación o bienestar. Acá se tiene al alcance el encuentro con lo infinito, la Nada o el Todo, el Ser. El encuentro con uno mismo.
Estar en la Escuela no es un acto de sanación, ¡es un acto de rebeldía! Hay una gran diferencia. A la Escuela Valores Divinos no se viene a que nos solucionen los problemas. Nos enfrentamos con todo lo que no es, para poder transformarlo. Como dijo el Shankaracharya Swami Divyananda: “El yoga es para valientes”.

