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Consciencia

La IA, del objeto al sujeto

Se ha hablando tanto de la IA que no es ni suficiente ni absoluto lo que se dice de un recurso tan retador para la especie humana. Todo indica, que es el tipo de soporte tecnológico que avanzará hasta donde se lo permitamos, y cómo el hombre quiere seguir explorando para dominar, controlar, el acecho es más que obvio…

María del Carmen Ochoa · 22 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

La IA, del objeto al sujeto

La revista The Economist, en su reciente publicación, indica que los estudiantes universitarios al utilizar IA para realizar los deberes, resultan ser excelentes, sin embargo, en los exámenes las notas no reflejan esos resultados. Las tareas fueron efectuadas sin esfuerzo, y no revela lo que el estudiante ha adquirido como conocimiento.

La ciencia en estos últimos seis meses ha evolucionado tanto que hay investigadores que indican que el ADN podría convertirse en un código informático más, que se edita como se edita un texto, y añade, que la ciencia ya no es propiedad de los científicos. Si un día nos limitamos a preguntar a la IA qué hacer, los humanos seremos sus mascotas. El fenómeno que va creando no es más que una sustitución de las percepciones; intercambiamos la cualidad de sujeto por objeto, bajo su yugo.

Las máquinas de IA se hacen cada vez más fuertes mientras más trabajan para nosotros. El objetivo es avanzar sin dejar de entender que detrás de la IA está el hombre que la alimenta. Estamos dejando de entender esto, lo que acarreará serios inconvenientes, que son comparados a un nuevo Hiroshima, en términos de la negación de lo humano como catástrofe, sin duda, una forma de aniquilación.

Por otro lado, lo que creemos haber olvidado sigue escondido en algún lugar de la mente. El recuerdo está guardado esperando a que algo lo despertara, y lo más inquietante es que, lo que recordamos no son los errores del pasado, sino lo que nos habría gustado que pasara.

Esta modificación de la memoria nos resulta fundamental para no quedar atrapados, y seguir avanzando con nuestra vida. Olvidar no es perder. El cerebro no tira a la basura ningún recuerdo por más doloroso que sea, lo aparta de la vista y decide cuando devolverlo. Los conflictos emocionales son consultados con mayor avidez a la IA, haciéndole preguntas para distorsionar el recuerdo y evitar momentos que confronten situaciones dolorosas.

La respuesta de la IA es aquella que el consultante anhela escuchar, privándole de la posibilidad de superar experiencias desde un trabajo de autobservación. Un recurso que está cambiando, de manera exponencial, la manera en que trabajamos, aprendemos, creamos contenido y ejecutamos tareas del día a día.

La pregunta es: ¿cómo puedo usar IA para aportar mayor valor a lo que ejecuto en mi vida? ¿en qué aspectos me podré beneficiar con lo que la lA me podrá aportar? y la respuesta es: la IA hará todo lo que no pueda hacer el hombre. El desafío está, en que, desde un espíritu crítico y sentido común, le dejaremos hacer.

En muchas áreas de la ciencia ya se aprendió a vivir con el temor de la sustitución de un trabajo mejor logrado por IA. En los actuales momentos no hay diferencia en el producto final. Tan solo es un tema de percepción. La IA llegó, y es notable, está reajustando el mundo. Hay un cambio de paradigma, dicen todos los expertos al unísono. La clave para una convivencia justa sería en convertimos en el director de orquesta para saber conducirnos y delegar tareas. Solo así, el hombre será el gestor de su realización humana y científica.

3 comentarios

  • Víctor Manuel

    4 de septiembre de 2026

    Una cosa es tener mucha información y otra, la sabiduría.
    No es fácil crear el contrafuego

  • María Cristina Fernandez Arriaga

    4 de septiembre de 2026

    …y volverse anacoreta en esa pradera …

  • Jackeline Quintero

    5 de septiembre de 2026

    Platón y su caverna una realidad cruda…

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