Antes de la pandemia causada por el Covid-19, es decir a inicios del 2020, los conflictos civiles, bélicos y sociales de varios países y regiones del mundo, eran la causa de una de las cifras de desplazamiento humano más grande en los últimos años diez años. El siglo XXI ha sido testigo de una movilización humana forzada de millones de personas. Esta tendencia hacia la migración forzada viene de situaciones como: el conflicto político-religioso de Siria, la situación política y socioeconómica de Venezuela, que obliga al refugiado o al migrante a trasladarse principalmente hacia los países fronterizos.
«Hoy el Mundo es testigo de la preocupante y
creciente migración forzada por la guerra en Ucrania,
que lleva a que más de 3 millones y medio de
ucranianos hayan salido de su país…»
La ONU nos ofrece información sobre el desplazamiento forzado, que “afecta a uno de 1 de cada 97 habitantes del planeta y que el número de personas que pueden regresar a sus hogares continúa disminuyendo”.
Muchos lugares y sociedades son parte de este interminable flujo migratorio, que hoy se ha convertido en el “mapa nuestro de cada día”, para el año de 2020, según las estimaciones oficiales en nuestro planeta había 281 millones de migrantes, un 3,6 % de la población total. Un fenómeno cada vez creciente y problemático, que no es sino uno de los síntomas del complejo tejido de conflictos que envuelve al mundo, un mundo donde muchos millones de niños son las víctimas.
Entre otros problemas, lugares y personas, podemos citar el clásico enfrentamiento milenario entre los habitantes de Palestina e Israel, los problemas de nunca acabar en el área del África Sahariana, Marruecos, Argelia entre otros. Los dos últimos años no ha habido cambios favorables, la crisis se ha apeorado, en ciertos países: por razones político-religiosas en Afganistán, por la situación de hambruna en Etiopía.
«No hay una respuesta fácil, las soluciones
tienen dos caras, por un lado, la sociedad,
país o Estado, donde se producen problemas
como deterioro de la seguridad…»
Los problemas migratorios están presentes en lugares tan dispares y distantes entre sí como Mozambique, Colombia, Nicaragua, Libia o Yemen, en ciertos países no hay tregua en los conflictos internos, que recaen en su población civil, que se ve forzada a abandonar su hogar.
Hoy el Mundo es testigo de la preocupante y creciente migración forzada por la guerra en Ucrania, que lleva a que más de 3 millones y medio de ucranianos hayan salido de su país. Toda emigración forzada es dolorosa, ya sea por una guerra, persecución, abuso del poder, vulneración de derechos, hambruna o pobreza.
¿Cómo remediar estos problemas? No hay una respuesta fácil, las soluciones tienen dos caras, por un lado, la sociedad, país o Estado, donde se producen problemas como deterioro de la seguridad, violencia, pobreza y situaciones socioeconómicas insostenibles. Por otro lado, está la posibilidad, el deseo y la naturaleza del país, estado o sociedad dispuesta a recibir esos refugiados, esos asilados que buscan en muchos de los casos su sobrevivencia y la de sus familias.
No todos los casos de movilidad humana son iguales, hay una diferencia de carácter conceptual entre el refugiado, desplazado forzado y el migrante. Este tiene la posibilidad de retornar a su país o región de origen. El refugiado no puede regresar por las condiciones de violencia, extrema pobreza o vulneración de derechos. La mayor parte de los refugiados y desplazados provienen de Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar, a los que hoy se suman los ucranianos.
Amnistía Internacional considera que, para solucionar la situación de los refugiados, desplazados y migrantes forzados, existen 8 posibles soluciones:
1.Una solución sería abrir rutas sin riesgos a un lugar seguro para las personas refugiadas; 2. Reasentar a las personas refugiadas que lo necesiten y soliciten; 3. Que cruzar una frontera no sea tan peligroso; 4. Que quienes cruzan fronteras por razones forzadas, no sean exigidos de presentar documentos de viaje; 5. Que se impida el tráfico de personas y las bandas de traficantes sean eliminadas a través de la justicia; 6. Que los gobiernos combatan la xenofobia y discriminación racial hacia los refugiados en sus países; 7. Que los Estados más ricos cumplan sus promesas de dotar recursos para los refugiados; 8. No perder la memoria, recordar la necesidad de proteger a los refugiados, y poner en vigencia la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.
Las crisis de los refugiados se solucionan tanto en los lugares de origen del problema, como también en los lugares de destino de los refugiados, cada uno de nosotros puede poner un granito de arena, tan solo tenemos que ser más humanos, más solidarios y dejar de lado la mezquindad.
Referencias: ONU. (2020) “La cifra de desplazados en todo el mundo se dobla en apenas diez años”. https://news.un.org/es/story/2020/06/1476202 Amnistía Internacional. (2015) “8 soluciones a la crisis mundial de Refugiados”. https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2015/10/eight-solutions-world-refugee-crisis/


De Venezuela han emigrado cerca de 5 millones de personas en los ultimos años, una migracion forzada por una guerra silenciosa de necesidad economica, de seguridad y de mejor calidad de vida, una migracion que se ha llevado a familias enteras y separado a otras tantas. Lo triste es sentir la xenofobia de paises que se llaman hermanos y donde muchos huyeron en otras epocas justo a Venezuela. Los migrantes en general son un grupo nombrado pero poco ayudado a quien se le ponen trabas de todo tipo para cruzar fronteras por lo que para evadir la persecucion toman vias peligrosas donde muchos han terminado sus vidas, en la busqueda de un sueño que nunca se realizo. Los migrantes es un grupo olvidado por los grandes dirigentes inclusive religiosos, solo algunas organizaciones como ACNUR y algunos gobiernos se han tomado en serio esta terrible situacion mundial.