A finales del mes de abril, el Instituto Naval de Estados Unidos publicó fotos satelitales demostrando que Rusia movilizó en febrero dos cercados de delfines hacia Crimea como parte de sus preparativos para invadir a Ucrania.
El entrenamiento de los delfines y otras especies de mamíferos acuáticos, como los leones marinos de California, para labores de espionaje y vigilancia militar e incluso la colocación de artefactos explosivos en el casco de buques enemigos, es de larga data. El ejército de Estados Unidos comenzó con los programas de entrenamiento de delfines en la década de los 60. Rusia, al enterarse de la existencia de estos programas, se incorporó inmediatamente a la investigación para manipular la nobleza y empatía que los delfines sienten hacia los seres humanos para aprovecharla en usos militares.
La afinidad de los delfines con la civilización ha sido reportada desde la antigüedad, de allí que han ocupado un lugar relevante en la visión del mundo de numerosos pueblos aborígenes, como es el caso de los Dogones de Mali, en África. Esto pone en evidencia la presencia de estos cetáceos en el imaginario humano desde hace milenios, y no es para menos, ya que su andar evolutivo en el planeta es mucho más antiguo que el nuestro.
Se estima que hace más de 55 millones de años comenzó la evolución de estos mamíferos marinos, los cetáceos, a partir de un pariente lejano que comparten con los hipopótamos. Este ancestro emigró hacia el agua en un proceso que llevo más de 15 millones de años hasta su adaptación total al medio acuático. Entre los cetáceos actuales destacan los delfines, con unas 34 especies que se encuentran en hábitats marítimos y fluviales por todo el planeta.
Por otro lado, la evolución del hombre, a partir de un pariente lejano que compartimos con los chimpancés, comenzó hace apenas unos dos millones de años. Es así que, comparándonos con los delfines, podría decirse que somos unos recién llegados a la increíble aventura de la evolución del «alma animal» en este planeta. Aquí vale acotar que etimológicamente, la palabra latina «animal», refiere a un ser dotado de respiración o del soplo vital, de ánima, definición que se aplica a los seres humanos querámoslo o no.
En este sentido, James Hillman, psicólogo y analista junguiano estadounidense, argumenta que a esos seres que llamamos animales no hay que verlos como almas inferiores, ya que «para algunos pueblos, los animales—puesto que son divinidades—no son, ni pueden ser, oprimidos; de hecho, para algunos pueblos fueron los animales los que nos dieron tanto el fuego como el habla».
Así que, ¿por qué habríamos de considerar a los delfines, (y a cualquier otro animal), como seres inferiores a los que podemos oprimir y entrenar para nuestros fútiles juegos de guerra, de autodestrucción? ¿Por qué considerar inferiores a unos seres que tienen un lenguaje propio, que son capaces de reconocerse en un espejo, que aprenden unos de los otros sofisticadas estrategias de cacería en las que actúan con alto grado de conciencia colectiva similar a la de los humanos.?
Desde el punto de vista evolutivo, se puede argumentar que los delfines nos llevan una ventaja de más de 50 millones de años en el juego cósmico de la vida y los consideramos inferiores simplemente porque decidieron experimentar al Ser en armonía con la naturaleza, renunciando a la tecnología.
Tal vez en el entramado de consciencias que habita el planeta, los delfines representen la vanguardia de la evolución de la conciencia de sí y aún no estamos a su nivel para reconocerlo.
Fuentes consultadas:
https://gestion.pe/mundo/los-comandos-de-delfines-una-practica-militar-usada-por-rusia-en-el-mar-negro-y-tambien-por-eeuu-mundo-noticia/?ref=gesr
https://www.univision.com/explora/sabias-que-los-delfines-caminaban-por-la-tierra-hace-50-millones-de-anos
https://www.xlsemanal.com/conocer/naturaleza/20200705/delfines-habilidades-cerebro-relacion-humanos.html
https://www.bbc.com/mundo/ciencia_tecnologia/2010/01/100104_delfines_humanos_il

