Enrico Caruso, tenor italiano, nació en Nápoles el 25 de febrero de 1873, en el seno de una familia pobre y numerosa. Cantaba en el coro de la iglesia. A los 10 años empezó a trabajar con su padre y luego como obrero, al tiempo que cantaba canciones populares por la ciudad.
Estudió con G. Vergine, leía partituras y, aún sin dominar completamente su voz, debutó en Nápoles a los 22 años. Su éxito comienza en 1898, en La Scala de Milán, participando en “Fedora” de Giordano. 1902 es una fecha clave, pues realiza su primera grabación en Londres con Gramophone Company, que resulta increíblemente exitosa. Más tarde RCA Víctor le ofrece un contrato exclusivo y produce más de 260 grabaciones que se venden por millones en América y Europa, dando origen a la masificación de la música.
En 1905 emigra y se establece en los EEUU, convirtiéndose en el primer tenor de la Metropolitan Opera House de Nueva York por los siguientes 17 años. Durante la Primera Guerra Mundial recaba fondos para ayudar a las causas patrióticas y en la cúspide de su fama, inclusive participa en dos películas de Hollywood, sin éxito ni mucho sentido, siendo todavía el cine mudo.
Su repertorio constaba de 60 óperas y 500 canciones, popularizando la canción napolitana e italiana como son “O sole mio” y “Core n’grato”.
De carácter alegre y extrovertido, mujeriego, con gran gusto por la comida y los cigarros egipcios, poseía una potente y dulce voz de gran belleza y expresividad, con un timbre casi baritonal, una excelente técnica vocal y un especial talento dramático, que hicieron de él el más importante cantante lírico verista del siglo XX.
Falleció en Sorrento el 2 de agosto de 1921.

