El 7 de marzo de 1875 nació en Ciboure, País Vasco Francés, Maurice Ravel, compositor y pianista. Padre de origen suizo y madre de origen español, cercanos a los medios artísticos, detectaron el talento musical de Maurice. A los 6 años recibió clases particulares de piano, a los 12 de armonía, contrapunto y composición, a los 14 ingresó al Conservatorio de París, fue discípulo de Fauré y se nutrió de la fertilidad musical del París de la época.
Finalizando sus estudios compuso la “Obertura de Sherezhade” y la exitosa “Pavana para una infanta difunta”. Comenzaba a ser un compositor reconocido y sus obras objeto de discusión. Participó cuatro veces en el Premio de Roma: obtuvo el segundo lugar con «Myrrah» en 1901 y fue eliminado tres veces, ocasionando gran escándalo y la renuncia del director del conservatorio.
Impregnado de múltiples influencias, ninguna lo copa totalmente. Moderno, renovador de la melodía, el ritmo y la armonía, utilizó la disonancia sin llegar a la atonalidad e incorporó música de diversos orígenes (española, oriental, griega, gitana, popular, blues y jazz).
Su objetivo, la perfección técnica, lo que le valió el calificativo de Stravinsky de “relojero suizo”. Equilibrado, por lo que Poe lo describió como “el punto medio entre la sensibilidad y la inteligencia”. Su fortaleza, la orquestación, considerado como uno de los mejores de la historia musical occidental.
Su obra consta de unas 111 piezas, 86 originales, muchas de ellas consideradas obras maestras. Entre las más interpretadas están el “Bolero”, primer lugar de la clasificación mundial de derechos hasta 1993, “Los cuadros de una exposición” de Stravinsky, “Dafne y Cloe”, “Concierto en Sol” y “Mi madre la oca”.
Falleció en París el 28 de diciembre de 1937.

