Hedwig Eva Maria Kiesler, actriz, ingeniera e inventora austriaca, nació el 9 de noviembre de 1914 en Viena, en una familia de origen judío cuyo padre era un próspero banquero y su madre pianista. Desde muy pequeña destacó por una inteligencia brillante, a los 10 años era pianista, bailarina y hablaba cuatro idiomas. Estudió ingeniería, carrera que no culminó por querer ser actriz, formándose en la escuela de cine y teatro de Max Reinhardt en Berlín.
Debutó en 1930 y su quinta película, “Éxtasis” (1933), le dio la fama, polémico filme en el que, por primera vez, aparece una mujer (Lamarr) completamente desnuda simulando un orgasmo, escándalo público y privado. Castigada con un oprimente matrimonio obligado, busca alivio retomando sus estudios de ingeniería. En 1937 escapa a París, Londres y EEUU y conoce a Mayer (MGM), quien la contrata inmediatamente.
Rodó unas 30 películas hasta 1958 sin mucho éxito, en las que esencialmente realizaba papeles decorativos y de famme fatal como “Esta mujer es mía”, “Camarada X”, “White cargo” y “Sansón y Dalila”.
Ante la Segunda Guerra Mundial ofrece sus servicios a los aliados. Promueve la venta de bonos para obtener recursos, colectando $7 millones en una noche. Insatisfecha, busca la forma de aportar técnicamente y detecta vulnerabilidad en las comunicaciones.
Trabaja durante 6 meses junto al compositor George Antheil y en junio de 1941 patentan el “Sistema secreto de comunicación”, el cual no se utilizó en la contienda, pero ofreció uno de los componentes y estableció las bases de las actuales tecnologías satelitales y de telefonía celular.
Recibió una estrella en el Paseo de la Fama (1960), la medalla Viktor Kaplan (Austria, 1961), el Premio Pioneer (1997), la primera mujer distinguida con el Bulbie Gnass Spirit of Achievement y otras distinciones póstumas como el Salón de la Fama de Inventores Nacionales.
Falleció el 19 de enero de 2000 en Florida.

