Alfonsina Storni, poetisa argentina, nació el 29 de mayo de 1892 en Capriasca, Suiza. En 1896 regresan a San Juan donde estaban sus hermanos mayores. Se mudan a Rosario, el padre establece un café que no prospera, y la madre una escuela domiciliaria. Sus primeros poemas aparecieron en Mundo Rosarino, Monos y Monadas y Mundo Argentino, donde también se leía a Amado Nervo.
Se fue un tiempo de gira con una compañía de teatro y en 1911 se traslada a Buenos Aires donde tiene a su hijo Alejandro, trabaja de cajera, asume su vida de mujer y madre soltera, escribe en Caras y Caretas, publica “La inquietud del rosal” (1916), su primer poemario, y llama la atención por la capacidad de verse a sí misma.
Participa en grupos literarios como Anaconda, entabla amistades, una muy cercana con Horacio Quiroga. Para entonces ya había publicado “El dulce daño” (1918) e “Irremediablemente” (1919), consolidándose con “Languidez” (1920), merecedor del Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. “Ocre” (1925) marca un cambio de rumbo en su obra y en 1927 presenta la pieza de teatro “El amo del mundo”, no bien recibida.
Co-fundó la Sociedad Argentina de Escritores, colaboró regularmente con Crítica y La Nación, ejerció la docencia y fue la primera mujer nombrada jurado por la Intendencia Municipal.
Su obra muestra una primera etapa de esencia romántica, de amor sensual, carnal y sentimental, que trasluce a la vez resentimiento y necesidad hacia su par masculino, y una segunda donde aborda el tema desde el intelecto, lo abstracto y lo reflexivo.
En enero de 1938, una invitación de Uruguay reunió a las más grandes poetisas latinoamericanas del momento, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni, y el 25 de octubre, enferma de cáncer, Alfonsina se suicida en Mar del Plata.

