Irving Grant Thalberg, productor cinematográfico estadounidense, nació en Brooklyn el 30 de mayo de 1899, de padres inmigrantes alemanes judíos. Enfermizo y con problemas cardíacos, los médicos le pronosticaron no más de 30 años de vida. Dejó la escuela y trabajó en una tienda mientras estudiaba mecanografía y español.
En 1919 empezó como secretario de su tío Carl Leammle, fundador y dueño de los estudios Universal. Debido a las efectivas sugerencias que Thalberg le hacía para mejorar la filmación en calidad y costo, Leammle se lo llevó a Los Ángeles. Nombrado Gerente General supervisó más de un centenar de películas e impulsó el crecimiento de los estudios durante los tres años que allí permaneció.
Pasó los siguientes doce años en la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) como Vicepresidente responsable de la producción de más de 100 filmes y, a pesar de la Gran Depresión y el paso tardío al cine sonoro, convirtió la empresa en la más exitosa y rentable de la época.
Thalberg, El Niño Maravilla, tenía talentos especiales que, aún sin la experiencia en las tareas específicas y necesarias para producir una película, sabía exactamente qué hacer para crear un film de calidad a bajo costo y altamente rentable.
Sus decisiones incluían guiones, selección de actores, construcción de grandes sets, control del tiempo. Tuvo conflictos con importantes directores como Von Stroheim al cual terminó despidiendo. Inventó los previews para calibrar la aceptación del público y transformó la industria al sustituir la máxima responsabilidad del director por la del productor.
Fue un jefe educado, de hablar calmado, pero también un caporal duro y un talentoso y eficaz hombre de negocios. Entre sus grandes éxitos se cuentan “Ben-Hur”, “El gran desfile” y “El motín del Bounty”.
La Academia creó el Premio Irving Thalberg (no anual) para el mejor productor, tras su muerte el 14 de septiembre de 1936.

