La obsesión con el éxito material es tal vez una de las características más notables de la sociedad contemporánea. A tal extremo que puede llegar a generar problemas de salud mental como el estrés crónico, la ansiedad generalizada y los ataques de pánico.
En el afán de ostentar un estatus exitoso, se ha generalizado como norma de acción la idea atribuida al filósofo del Renacimiento italiano, el florentino Nicolás Maquiavelo, de que “El fin justifica los medios”. Esto se suele interpretar como el que es completamente válido realizar cualquier acción, aunque esta vaya en contra de nuestra conciencia individual o en oposición a las normas de convivencia de la sociedad o del grupo al cual pertenecemos, con tal de alcanzar la meta propuesta.
Evidencias sobran sobre lo perniciosa que ha sido la sintonía con esta idea cuando se la utiliza para justificar la mentira, el engaño, los manejos oscuros, etc. Para alcanzar un objetivo, ya sea en el ámbito mundano o en función de una causa espiritual.
Esta idea “maquiavelista” ha seducido a numerosos pseudo guías espirituales que, en su afán por ver crecer los logros materiales de sus empresas “místicas” no escatiman en incitar a sus discípulos a mentir y engañar con el fin de prestar un servicio a una “causa mayor”. Desde el punto de vista de la ley de causa y efecto, la ley del Karma, es evidente que los medios que utilicemos para alcanzar el éxito, en cualquier ámbito, lo contaminan, lo pervierten o lo iluminan.
Si bien en los asuntos mundanos es fácil embelesar al vulgo con resultados tangibles a cualquier precio, como astutamente lo planteó Maquiavelo y lo han demostrado numerosos líderes de sectas, tanto en el plano material como en el espiritual, las consecuencias de esta aproximación a la consecución de un objetivo trae consecuencias kármicas ineludibles.
Si el despertar de la conciencia, el develar en nosotros la divinidad que nos habita es el objetivo trascendental de la existencia humana, no hay duda de que los medios para lograrlo deben estar en sintonía, en armonía perfecta con ese propósito. Para poder trascender las limitaciones del ego y alcanzar con éxito un estado de consciencia superior, la iluminación, el samadhi, el satori, o como se le quiera llamar, no se puede convertir a ese nivel de conciencia en un objeto de deseo egoico a lograr a través de cualquier recurso, pues el fracaso será estruendoso.
El éxito en la saga del despertar de la conciencia exige un compromiso sincero con la auto observación para poder superar nuestras limitaciones, descubrir nuestra verdadera naturaleza y la razón de ser de nuestra existencia. Requiere develar todas las formas de autoengaño disfrazadas de espiritualidad que nos mantienen atados a las ilusiones del mundo material y que impiden nuestra verdadera conexión con la conciencia universal.
En la dimensión espiritual, el logro no se puede constatar a través de la acumulación de objetos materiales, por muchas referencias espirituales que estos contengan, sino a través de nuestra capacidad de actuar en la vida diaria en armonía con las leyes universales, con los principios trascendentales del Sendero de Luz que hayamos decidido transitar, así como por la coherencia entre nuestro corazón y nuestra mente expresada en Amor.
El éxito desde el punto de vista espiritual no es un objetivo, una meta, sino un medio. Se le debe asumir como un recurso para trascender la identificación del ego con cualquier logro, ya sean estos tangibles o intangibles, en aras del despertar de la conciencia. Para que realmente sea, como lo indica la etimología del vocablo, una vía de «salida», un despertar de la condición ordinaria del ser humano, se le ha de convertir en una herramienta para la disolución del ego en lugar de una excusa para reafirmarlo.
En el Bagavad Gita, Sri Krishna le muestra a Arjurna una forma de lograr esto y así poder transitar el éxito en su forma más prístina: “Tú tienes derecho a desempeñar tu deber prescrito, mas no a los frutos de la acción. Nunca consideres que eres la causa de los resultados de tus actividades, y jamás te apegues a no cumplir con tu deber.”
Esta enseñanza de Krishna plantea una aproximación espiritual para desmontar la visión egoica sobre éxito. Aquí se nos conmina ejercer nuestro derecho, a exigirnos el cumplir con nuestro “deber prescrito”, con nuestro Dharma.
Para ello debemos aceptar el hecho de que no somos quienes logramos algo, pues solo somos un medio para que la Conciencia Divina se manifieste. Así que los resultados de nuestras acciones y por ende el éxito, no nos pertenecen, son solo un aspecto de nuestro rol a cumplir en el gran juego cósmico.
Fuentes consultadas
https://www.culturagenial.com/es/el-fin-justifica-los-medios/#google_vignette
https://www.rae.es/drae2001/%C3%A9xito
https://vedabase.io/es/library/bg/2/47/side-by-side/pt-br/#:~:text=Tradu%C3%A7%C3%A3o,no%20cumplir%20con%20tu%20deber


Hermosa nota……gracias por compartir tan rico material, por ponerlo en palabras simple pero que tienen tanta fuerza y valor para continuar en este camino de aprendizaje.
Gracias por hacernos entender que eñ éxito no es acumulación de vienes materiales sino es la capacidad de actuar en la vida diaria en armonía con los principios universales cuyos resultados “victoriosos” no nos pertenecen sino a la Divinidad.
maravilloso recordatorio para el ego🙏🏽🕉️ons
Me enriquece mucho este tipo de lectura.
Siento que me encamina a una reflexión profunda sobre los conceptos señalados. Gracias
Muy interesante el escrito. felicitaciones
Muchas gracias por la invitación y la vendicion y lo afortunado de ver unas escrituras tan especial gracias