Isabel de los Ángeles Ruano, escritora y poeta guatemalteca, nació el 3 de junio de 1945 en Chiquimula. Con sus padres vivió tres años en México y luego en varias localidades de Jutiapa y Chiquimula en Guatemala. Se graduó de maestra de primaria (1963), entre 1966 y 1967 vivió de nuevo en México donde publicó su primer poemario, “Cariátides”, prologado por el poeta español León Felipe, y luego regresó a Guatemala.
Trabajó como periodista en El Diario de Centro América y El Imparcial durante un par de décadas, estudió en la Universidad de San Carlos donde obtuvo, primero, el título de Profesora de Enseñanza Media y después la licenciatura en Lengua y Literatura (1978); trabajó como docente en el Instituto Normal de Señoritas Centro América (INCA).
Se reseña que a sus 40 años Ruano comenzó a presentar trastornos mentales, abandonó el medio literario y desde entonces hasta hoy, deambula en el Centro Histórico de la capital guatemalteca, vistiendo ropas holgadas de hombre y gorra, se hace llamar Pablo. Pero también hay quien dice que es una mujer lúcida que buscó la manera de librarse del mundo académico y las alfombras, o que es la locura del Quijote, un refugio a las injusticias, infortunios y sufrimiento humanos.
Vendedora ambulante de jabones, desodorantes, lociones, poemas sueltos y hasta sus propios libros con dedicatorias, continuó escribiendo y ha publicado seis poemarios más: “Canto de amor a la ciudad de Guatemala” y “Torres y tatuajes” (ambos 1988), “Los del viento” (1999), “Café Express” (2002), “Versos dorados” (2006), “Poemas grises” (2010) y “El perro ciego” (2020).
Recibió el Premio Internacional de Poesía en Argentina 1979 y el Premio Nacional Miguel Ángel Asturias 2001. En 2020, una iniciativa solicitó al Estado le otorgue una pensión vitalicia.

