Jakob Lorber, docente, músico, místico y escritor esloveno, nació el 22 de julio de 1800 en Kanisha, cerca de Marburg, Imperio Austríaco, en una familia campesina cuyo padre trabajaba la tierra y tocaba varios instrumentos, y de quien Jakob aprendió a tocar piano y violín con gran talento. Licenciado en docencia (1829), se dedicó más a la música, componiendo y ofreciendo conciertos.
Pero también se hacía muchas preguntas: el propósito de la vida, la creación, el universo, se sumergía en el firmamento nocturno con su telescopio y se aproximaba a temas espirituales leyendo la Biblia y autores como Swedenborg, Kerner y Tennhardt, entre otros. En 1840 rechazó una oferta como maestro de capilla en Italia, cuando el 15 de marzo, después de sus oracionas matutinas, escuchó una voz clara: “¡Levántate, toma tu pluma y escribe!”, a lo que, sin dudarlo, obedeció.
Después de las primeras palabras comprendió que tenía una misión, permaneció en Graz y vivió de dar clases de piano y violín. Amigos cercanos, hombres bien educados como Gottfried von Leitner (quien escribió su biografía), lo describían como un hombre sencillo de vida sencilla y lo observaron de cerca, asombrados, cómo se sumía en la escritura sin pausa mientras la Voz le dictaba.
El texto producido es conocido como “La Nueva Revelación” (1840-1864), 14 mil páginas, 35 volúmenes impresos hasta 1877, escritos en primera persona con una prosa muy convincente, resumido en tres grandes contenidos: 1) El más importante y extenso, un mensaje de salvación y amor dirigido al hombre moderno que vive alejado de Dios, sumergido en el mundo material; 2) Excepcional conocimiento científico que la ciencia está apenas descubriendo y 3) Profecías sobre catástrofes de proporciones inimaginables que sufrirá la humanidad, tras las cuales empezará una nueva era.
Lorber se autodenominó “escriba de Dios” y murió en paz el 23 de agosto de 1864.

