Por Sw.Nadananda | SKY Uruguay
Nos encontramos en mayo del 2020, un presente en donde el tiempo pareciera haber cambiado de forma. Se respira un aire apocalíptico, que me recuerda algunas películas que, en su momento, ya nos ofrecían una especie de profecía al estilo Nostradamus. Como es el caso de “12 Monos”, “Mad Max” y “Spawn”.
Aunque ya han pasado varios meses desde el inicio de esta pandemia, aún hay quienes se manifiestan escépticos frente a todo lo que está sucediendo. Pero incluso estos, no escapan de las nuevas costumbres y accesorios de moda para cubrir su rostro.
Las teorías conspirativas surgen día a día, como si Orwell y Huxley se estuvieran debatiendo la autoría de esta novela que estamos viviendo como humanidad. Otro drama a razón del desenfreno y el descontrol. Otra muestra más del nivel de inconsciencia que manejamos como colectivo, superando incluso a lo que tempranamente expuso Kubrick en su polémica obra “La Naranja Mecánica”.
Me parece muy oportuno hacer un paralelismo de este presente con películas que, de alguna manera, sospechaban y daban cierta información del macabro devenir.
Hay quienes sostienen que el género “ciencia ficción” es en realidad -más que ficción- un medio a través del cual se van a ir exponiendo el -ya planeado- futuro, y así domesticarnos y desensibilizarnos, para que cuando todo esto suceda, nos parezca más normal o “de película”, no muy lejos de la realidad que estamos atravesando, en la que solo falta la aparición de algún zombie para poner el broche de oro.
Arriba de la mesa está servido el oscuro menú y es difícil de digerir. Otra caída, revelaron los maestros. Pero cómo el menú es amplio en estos ya conocidos planos duales, también se desencadenó una proliferación de ciclotimias mediáticas, con información sumamente confusa para quienes aún se niegan y no confían en la guía exacta.
La Madre Shaktiananda ha expresado recientemente: “La clave es que no te creas este presente, aparentemente inmóvil, aparentemente en claustro, aparentemente detenido”.
Como siempre es una gracia divina contar con esta guía que nos deja en claro la ficción de todo esto aparente, lo que también en los antiguos textos védicos es conocido como “Maya” u hoy en día como “La Matrix”, haciendo alusión al velo de la ignorancia, la apariencia y la ilusión.
¿Y por qué no también llamarla “ciencia”? Porque pareciera que así es, una ciencia más, la de la ficción, la de la inconsciencia, tan estudiada, tan ensayada, tan comprobada y, como la gran mayoría, tan manipulada.

Si retomamos el título de este ensayo: “Una aproximación al presente suspendido”, podemos inferir que, lo que pretenden suspender los directores de este “nuevo orden”, es el tiempo y, sobre todo, el evolutivo.
El ser despierto sabe lo valioso del tiempo, y más aún de la acción consciente y de la suspensión del mismo. Al final este oscuro plan de confinamiento es como una serpiente que inyecta su veneno y, como ya sabemos, es en el veneno mismo que se encuentra el antídoto. Solo basta con transmutar la polaridad de la situación. Y aunque parezca paradójico, el mismo confinamiento es nuestra puerta de salida hacia lo que Es.
Shakti Ma nos ha dicho: “Recuerda lo que ya sabes de ti”, “El respiro es el mayor conducto”, y “Meditar es un acto de libertad”.
Pareciera que la mayor herramienta de rebelión es la de suspender el presente continuo en amor, en tiempo interno ascendente y expansivo, reteniendo el respiro en conciencia.
Como dijo Rumi: “Busca la respuesta dentro de tu pregunta”.
¿O acaso hay algo más poderoso que secuestrar nuestro tiempo, suspendiéndonos en el presente que habita en un respiro?

