Considerando que está contemplado para cada alma el momento para reconocerse en su más pura esencia y desde allí establecerse en consciencia para crear y proyectar más luz, nunca debería abandonarnos esa esperanza en nosotros.
Cualquier adversidad interna o externa constituye una situación a ser abordada para sacar de ella lo que nos viene a ofrecer para nuestro avance hacia estados del Ser donde contribuimos con la creación, sin límite alguno.
Todo ser humano sin excepción está en esa constante donde se configuran los sincronismos para que el reconocimiento surja, y con éste, se activen dinámicas que vayan propiciando nuevas experiencias que se nos brindan como presentes para desplegarnos transformados.
Jorge Luis Borges cuya escencia fue encontrando lugar de proyección en la literatura de forma tan destacada y brillante, se colocó ante desafíos de salud física, de autonomia y libertad en soledad, de temores y soberbias escondidos en su rigor y precision, que parecen haberle desafiado para llegar a alcances internos que evidencian certezas evolutivas no menores.
Así es como en la primera de dos frases que se integran en esta reflexión inspirada en su obra nos expresa con total certeza que “Cualquier vida, por larga y complicada que sea, en realidad consiste en un solo momento: el momento en que un hombre sabe para siempre quién es”, lo que a modo de testimonio nos comparte con simpleza y calma como un logro alcanzado.
Desde allí la integración hacia todo lo demás desde la verdad interna se desarrolla en una revelación íntima que da indicio del nivel de su conciencia ya estableciéndose con un ímpetu desde donde se afirma que: “El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me lleva, pero yo soy el rio; es un tigre que me Devora, pero yo soy el tigre; un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”.
El momento del que habla en la primera frase alude a un suceso en el tiempo evolutivo que está destinado para el alma; y a su vez en el segunto, el tiempo donde se reconoce en su escencia, es un lugar donde no hay separación, sino fusion; donde solo se ES.
Llegar a saberse así, brindarse tal verdad a sí mismo conmueve profundamente y más que eso, la forma como es expresado, en una afirmacion contundente del YO SOY, desde donde no hay más que eterna presencia.


como siempre precioso texto.
GRACIAS 🙏