El término gnosis, proviene del griego antiguo y significa conocimiento o consciencia. Se trata de saber mediante experiencia. Distinta del conocimiento intelectual, teórico o abstracto. Aquí opera la visión personal, la intuición, por lo que se deduce que la palabra acuñada por los helenos refiere a una disposición que nace con el hombre mismo.
Es difícil entender cuál fue la fuente original, de donde se obtuvieron conocimientos tan avanzados, tan completos y trascendentales en épocas tan remotas de la humanidad, como el que describen los Vedas, transcritos miles de años después, en la edad media.
Es evidente que siempre han existido seres muy especiales que han brindado luces, han sido guías, y de una forma extraordinaria han manejado códigos, que luego han trasmitido a la humanidad.
Muchos los consideran “Maestros Ascendidos” y otros en cambio “Descendidos” o Avatares.
Independientemente a las disputas si estos seres de Luz, son humanos, divinos o súper humanos, sus enseñanzas entregadas en distintos tiempos y latitudes, han sido manipuladas, clasificadas y usadas como religiones, creando dogmas a conveniencia, ocultando en muchas ocasiones las más preciadas joyas de la sabiduría originaria.
Se conoce también como “gnósticos” a aquellos buscadores de estas fuentes, de estas verdades originales de todos los tiempos, para ponerlas en práctica, resguardarlas y preservarlas, desmitificándolas frente a las religiones convencionales, como herencia espiritual y guía del ser humano hacia la Luz.
Sin embargo, este amor por el conocimiento genuino, en la mayoría de los casos, termina siendo efectivamente, solo filosofía. Un intento de acercamiento a la verdad, a través del estudio y el uso de la razón. Una herramienta para nada desechable. Un camino cierto, un mapa hacia la realización. Más no, la ciencia de la realización misma o el despertar.
Millones de años de evolución le costaron al ser humano llegar al sofisticado cerebro que posee, y con él la facultad del raciocinio avanzado, brindando la posibilidad de decisión y elección en un campo amplio de libre albedrío. Estos dones no pueden ser dejados a un lado al pretender la iluminación, por el contrario deben ser usados como lo que son, una dotación. Un vehículo, un cuerpo capaz de abrir el espacio para la proyección del ser que lo habita.
Pero los conocimientos e inclusive la razón, no tienen vida propia, no son más que un ordenador, dependen de ser que los contiene. La naturaleza mental traduce como propias sus elaboraciones, ha esto se le llama ego.
De ahí que se confunda el conocimiento intelectual, es decir el mapa, con la verdad o el terreno, al que solo se accede transitándolo. Generalmente los tesoros están escondidos en zonas casi imposibles de acceder o quizás tan a la vista que se vuelven invisibles para detectar. Es por eso que los poseedores de los mapas, prefieren venderlos, antes que arriesgarse. Ofrecer un camino que nunca han recorrido y lograr una súbita ganancia, nada que ver con el tesoro que aguarda, pero una riqueza inmediata y suficiente para satisfacer el ego.
Es el principio fundamental de la publicidad comercial. Vender promesas ofreciendo productos. Si por ejemplo, nos detenemos a escuchar un partido de fútbol, rápidamente notamos la elocuencia, los conocimientos, la información, la asombrosa visión y capacidad de los narradores, absolutamente creíbles, verdaderas autoridades y doctos en la materia. La pregunta sería si son capaces de jugar y anotar esos goles que con tanta fuerza y convicción vociferan.
Ni el gnosticismo ni el agnosticismo son garantía del despertar de la consciencia. Unos son los profesores de yoga y otros los yogis. Los críticos de arte en general son bibliotecas andantes, con un conocimiento profundo de la materia y un súper desarrollado sentido analítico, pero no son necesariamente artistas.
Las cuatro partes de la mente en el yoga son, Buddhi (intelecto) Manas (memoria) Ahamkara (sentido de Identidad) y Chitta (inteligencia cósmica).
Es la dualidad en el plano mental, el enfrentamiento entre el intelecto común, conocido en el hinduismo como Ahamkara, que genera identidad individual o ego y el Buddhi, la facultad superior de la mente. El Buddhi crea el ego a partir del Ahamkara.
El Jnana Yoga o Gyana Yoga es el camino del conocimiento y la sabiduría en la filosofía hindú. Se centra en el discernimiento para trascender la ilusión y reconocer la unidad entre el yo individual y la realidad absoluta.
Fuentes consultadas:
Dr. Serge Raynaud de la Ferriere. Diccionario de esoterismo. Ediciones GFU Caracas 1997


Excelente, esclarecedor artículo éste que nos ofrece Rafael Giordanelli: Conocimiento y Realizacion, dos nociones o, mejor, dos estados en el sendero de la verdad.
muchas gracias!
ONS!