La vida ha sido asociada comúnmente a un viaje en el cual, dentro de la infinitud de momentos, hay unos especialmente recordados por situaciones que nos marcan o llegan incluso a definirnos, claro está, nunca a causa del destino, y siempre en la exacta ley de causa y efecto donde nuestras elecciones y acciones son determinantes de las resultantes.
En medio de tanto y tantos, de una dualidad expresada en lo que es la naturaleza de la creación y el juego en el que participamos, estamos ciertamente moviéndonos entre alegrías y tristezas, venturas o miserias, avances o retrocesos, victorias o derrotas, siendo un contraste constante y necesario, pero solo para el aprendizaje, jamás para lamentarse.
Ninguna de estas dualidades es la resultante sino una condicionante, y dependiendo de como nos colocamos ante la vida y nos asumimos, sin culpas ni reclamos, así vamos haciendo – en el mejor de los casos – la síntesis necesaria para alcanzar mayor entendimiento de nosotros mismos, y avanzar.
Ese avance no va dirigido más que hacia el interior, donde yace nuestra más pura esencia que nos conecta con las respuestas que iluminan el alcance de nuestra verdad propia, clave en el camino de la realización del Ser como propósito único de la existencia.
En estas jornadas del viaje de la vida hemos de reivindicar la hermosa presencia de quienes han estado cerca, especialmente cuando arrecia la tormenta y nos abruma el peso de momentos difíciles que creíamos interminables e intransitables.
Estos momentos dejan registros que incuban memorias y marcan la vida con rastros que el alma sigue para encontrar una salida, tal como lo hizo Miguel de Cervantes Saavedra en su narrativa que, en contraste con su biografía, fácilmente se comprende cuan inspirado estuvo en su propia historia para crear semejante obra literaria.
Con la frase “De las miserias suele ser alivio la compañía” que nos regala Cervantes en su obra “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”, nos motiva a manifestarnos en gratitud hacia quienes arropan nuestra fragilidad en las causalidades y correspondencias de esta existencia en la que en circunstancias difíciles no hemos andado solos ciertamente.
Es bendición contar con un caminante cerca con el que se construye un reconocimiento y reciprocidad en un intercambio que no importa cuánto dure, habrá valido tanto como para recordar que el hombre será para el hombre suficiente e invaluable compañía cuando esta se brinda auténtica y desinteresadamente.
Imagen Base:Fotos de Stock por Vecteezy


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Hay seres que llegan para darnos aliento y no desfallecer
Agradecidos siempre con quienes acompañan el camino cuando no todo va bien
Es interesante saber que en circunstancias difíciles no estamos solos.
Que bello … gracias 💚