“El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá
derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y,
en la medida de lo posible, a conocer sus padres y a ser cuidado por ellos.”
Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) de 1989, Artículo 7.
De acuerdo con las estadísticas del Digest publicado en 2002 para UNICEF por el instituto de investigaciones Innocenti, de Florencia Italia; el 41% de los niños nacidos en el mundo no fue registrado oficialmente. Lideran estos porcentajes los países del África subsahariana, con un 71%. En segundo lugar, Asia Meridional con 63% de nacimientos no registrados. América latina, por su parte, se ubica en quinto lugar; con 14% de niños pendientes de tener un nombre y una nacionalidad ante el gobierno y las leyes del territorio donde nacieron y residen. En una palabra: apátridas, que quiere decir, huérfanos de Patria.
Las cifras porcentuales tal vez no ilustran la gravedad de la situación. Pero, cuando 41% de los nacimientos del año 2000, se traduce en 50 millones de almas traídas al mundo; la cosa cambia y adquiere visos dramáticos. Todas esas personitas son parias sociales en potencia. Sin derecho a educación ni salud. Muchas veces en condición de pobreza extrema o miseria. En el mejor de los casos, de ruralidad inconexa por la falta de infraestructura del país donde nacieron. En su mayoría, de padres analfabetas; lo que dificulta aún más la posibilidad de sembrar conciencia sobre la importancia de tener un certificado de nacimiento que permita obtener un documento nacional de identidad y luego un pasaporte.
“La inserción social del apátrida se convierte
en un obstáculo duro de superar.
La vida misma es un riesgo para él.”
Desde el punto de vista individual, la inserción social del apátrida se convierte en un obstáculo duro de superar. La vida misma es un riesgo para él, ya que son presa fácil del tráfico infantil, de la explotación laboral y el comercio de adopciones; donde muchas veces los gobiernos mismos incurren en documentar falsamente a los niños para el usufructo de funcionarios corruptos.
Como es arriba es abajo
En las historias puránicas se relata una de las versiones del nacimiento de Ganesha. El popular Dios cabeza de elefante, hijo de Shiva y Parvati. Cuenta la leyenda que Parvati se estaba bañando y de sus impurezas y la arcilla mojada modeló la figura de un niño a quien insufló de vida. Parvati le pidió a su hijo que cuidara la puerta de entrada y que no dejara pasar a nadie.
Al volver Shiva, se encontró con un niño custodiando la puerta, quien además le negaba la entrada al señor de la casa. Shiva al no conocerlo, le cortó la cabeza con su tridente. Párvati al ver lo ocurrido se afligió mucho y dijo a Shiva que aquel que yacía ahora sin cabeza, era su hijo. Para consolar a Párvati, Shiva ordenó a sus Ganas (ejércitos) que trajeran la cabeza del primer animal que encontraran.
Y, resultó ser un elefante. Para reparar el daño, Shiva instaló la cabeza de elefante en el cuerpo inerte de su hijo, devolviéndole así la vida. En compensación, lo nombró el jefe de sus Ganas, de allí el nombre Ganesha; de los vocablos Gana (ejército) e Isha (Señor).
“La voz, la sonrisa, la mirada.
Las características que tocan el alma tienen,
origen en la cabeza y el rostro.”
Sin dudas una historia con mucho simbolismo esotérico, pero que en el marco de lo que nos compete, vale destacar la importancia de devolverle la cabeza a su hijo. Bien podría haber sido el Dios sin cabeza, como el nodo lunar sur (Ketu), por ejemplo. Pero la importancia de la cabeza es esencial. Primero por ser el asiento de los sentidos, de la mente operativa y del intelecto. Y, sobre todo, porque el cráneo y el rostro son quienes definen la naturaleza del individuo. Es lo que registramos de una persona: su voz, su sonrisa, su mirada; las características que tocan el alma tienen origen en la cabeza y el rostro.
Ganesha representa, además de la superación de los obstáculos y el intelecto superior, a la Astrología Védica. Una linda imagen lo presenta ante un Kundli (carta natal de la Astrología Védica), lo que hace inferir que es este aspecto de la divinidad quien se encarga de registrar ante las esferas de luz, el instante de espacio tiempo en que un alma entra a éste plano.
Si un ser en evolución quisiera tener la información de dicho momento y así procurarse un profundo autoconocimiento, sólo debe referirse a su certificado de nacimiento y sustraer de allí el lugar, la fecha y hora exacta de su nacimiento. Datos que precisa el astrólogo para generar la carta natal. Si la persona no cuenta con éstos datos, porque carece de registro, la posibilidad de ésta vía de autoconocimiento quedaría velada, al menos para la encarnación actual.
Fuentes Consultadas https://www.unicef-irc.org/publications/pdf/digest9s.pdf https://mitologia.fandom.com/es/wiki/Ganesha https://www.vyasaonline.com/ganesh-purana/ Libro de Jyotish Ratna del Centro Latinoamericano de Estudios Védicos.

Nos han hecho creer q la patria es el padre q nos cuida. Los besos de partidas de nacimiento no son más q números de esclavos dde los gobiernos q en realidad están inscriptos como corporaciones en la SEC de Washington para q usufructuen entre quienes manejan las leyes positivas con dichos números grandes sumas de dinero. En otras palabras un gran sistema de esclavitud. En el canal de YouTube PARADIGMA lo explican muy bien. Y con pruebas , y evidencias legítimas. Apatrida significa sin padre. En buena hora ! Es tiempo de ser libres y largamos a caminar solos !