Philippe de Champaigne, pintor neerlandés-francés, nació el 26 de mayo de 1602 en Bruselas, Países Bajos Españoles (hoy Bélgica), de familia acomodada. Se formó con el barroco flamenco Jacques Fouquières, en 1621 se estableció en París y se perfeccionó con los manieristas Georges Lallemande y Nicholas Duchensne.
Bajo la guía de Duchesne y junto a Nicolas Poussin, trabajó en la decoración del Palacio de Luxemburgo. Su carrera progresó al servicio de María de Médici, su hijo Luis XIII y los cardenales Richelieu y Mazarin. Se casó con la hija de Duchesne y tras la muerte de éste, ascendió y tomó su lugar en la corte.
Richelieu le encargó la decoración de una galería del Palacio Real (1634), la cúpula de La Sorbona (1641-44) y otros edificios, además pintó once retratos del prelado y decoró su residencia. El estilo demostrado en los ropajes cardenalicios, la pose elegante y sobria del retratado y la ausencia de símbolos, refleja la influencia de Van Dick.
También fue prolífico en obras religiosas, especialmente cuando se inclinó hacia el jansenismo, reforma católica caracterizada por el ascetismo y la austeridad, a raíz de la curación de su hija paralítica, hermana de la abadía jansenita de Port Royal. Este sentir marcó sus obras sobre el tema, en las que se aprecia también la influencia de Rubens. Entre ellas destacan “Vanitas”, “La Anunciación”, “Exvoto” y “El Cristo muerto”.
Fue cofundador (1648) y profesor (1655) de la Real Academia de Pintura y Escultura, e impartió conferencias sobre Tiziano en el marco de la controversia estética que se desarrollaba en la Academia Francesa entre la relevancia del dibujo o del colorido.
Pintor prolífico, austero, combinó elementos flamencos, franceses e italianos con un brillante sentido del color, una concepción grandiosa de la figura y una composición sobria.
Falleció el 12 de agosto de 1674 en París.

