EXPEDIENTES E.T. | Archivos, memorias y tránsitos de Shaktima
Una serie de artículos difundidos en El Nacional, cuando Shaktima cumplía labores periodísticas en la fuente de Arte y Espectáculos de ese diario caraqueño. “Milagrosamente” fueron enviados todos los archivos publicados durante el año que laboró en esta institución en Venezuela, justo antes de que se retirara. La idea de reproducirlo 25 años más tarde responde a una remembranza, así como corroborar una faena de intercambio constante con almas y sus proyectos de vida.
Por Erika Tucker
Acaba de regresar de Puerto Rico donde compartió pantalla con Luis Enrique, tragos con Marc Anthony, comidas con Gilberto Santa Rosa y hasta animó conciertos de Desorden Público. Claro, también se paseó por la isla, pero llegó el momento en que le quedó pequeña, solo por aquello del espacio. A la vuelta la esperaba un contrato con Venevisión para protagonizar la próxima novela de Ibsen Martínez, y su país de siempre al que piensa regresar con entusiasmo.
Le cuelga la vida con una ligereza que asombra. A su levedad solo le hace peso una carterilla enmallada que resguarda un litro de agua mineral Evian para dejarlo correr de a poco, hidratando así cualquier resequedad en estos tiempos que se siente frondosa. Es Carolina Perpetuo, una mujer consentida por estas páginas, musa también de los «chicos malos» de Feriado (desde el imponderable Pedro Chacín hasta el acorralador de Juan Barreto, sin descontar al mismo Alejando Rebolledo), quienes la han estampado con todas sus verdades. Hay en ella mucha autenticidad, a sus treinta y tres años, con un reinado a cuestas, el divorcio y esta carrera que todavía no la sorprende en su esencia.
Se apareció dispuesta y cercana, hablando sin reprimirse, sin libreto armado y ni escenas por repetir, aunque el sketch saliera sin las mejores frases. Viene fresca, después de protagonizar en Puerto Rico al lado de Luis Enrique haciendo una novela convencional pero que se convirtió por los exteriores en una «aventura total». «Estábamos como en un circo que se movía de un lado para otro».
-¿Qué tal la compañía de Luis Enrique?
-Una maravilla, una de las mejores cosas que viví por allá. Es muy sencillo, preocupado de su trabajo, muy dado, sin divismo, me divertí mucho con él.
-¿Regresó buscando un cambio?
-Sí, me emocioné muchísimo cuando se habló de esta oportunidad. Me llamó César Miguel Rondón, y fue él -además- quien me dio la primera oportunidad de protagonizar. Al principio lo que se me propuso fue participar como modelo en Radio Rochela, pero yo le pedí que no me utilizara como parte de la escenografía, que yo quería actuar. El me dio la primera oportunidad de trabajar en esto. No fue algo fácil, de eso sí me acuerdo. Afortunadamente sus palabras hicieron peso. «Es que alguien maneja los hilitos por allá arriba en este medio, no sé, unos ángeles».
¿Los tiene?
-Absolutamente, una legión de ángeles velan por mí.
-¿Cree que se ha mantenido “garcita blanca” sin salpicarse del pantano de este medio?
-Sí, no he tenido que romper con mis principios para mantenerme. Quien tiene bases, algo sólido, le va bien, sino, uno se deja marear mucho por este tinglado y te puede dar hasta miopía y perder los papeles y creerte lo mejor…
-¿Le sigue molestando cuando dicen que es del lote de los concursos de belleza?
-No me molesta que digan que salí de un concurso, eso ya ni me inmuta. Estoy bien con el reconocimiento de la gente en la calle, de mis amigos. Salí de un concurso y no tengo porque negarlo porque creo que eso no me descalifica, más bien me obliga a demostrar que sí puedo. El concurso no garantiza el talento y allí ya digo como Pirandello:» así es si os parece».
-Pero no ha podido deslastrarse…
-Si he sentido ese petardo venenoso pero también siento que eso es complejo y frustración, esos eventos son una quimera, conservo amigas de ese concurso y las he mantenido. Me gusta acordarme de aquellos tiempos. No crecí fanática de los concursos; hoy en día las muchachas ven en ellos una gran ilusión fantasiosa.
–¿En los demás países hay como un mito acerca de las mujeres venezolanas?
-Cuando uno va a el exterior, y saben que eres venezolana te empiezan a buscar hasta el más mínimo defecto. Es esa creencia de que todas las venezolanas somos casi perfectas como en los concursos de belleza.
“Desde chiquita recibió clases de ballet. Mientras se quedaba sola en casa jugaba con el espejo. Y cuando sus padres se dieron cuenta que la chica era atraída por el mundo de la farándula, no les gustó mucho la idea. Ellos le repetían que iba a perder el tiempo”
BUSCANDO LO ESPIRITUAL
-¿Cómo está por dentro?
-Desde hace tres años para acá estoy muy bien, el jardín está florido, cabe con piedras, yerbas y ahora; son puros árboles frondosos, la tierra está muy abonada.
-¿No piensa que todo ha pasado muy rápido en su carrera?
– Creo que he marchado al ritmo que me ha tocado ir. Ha sido una carrera desenfrenada de novelas; han pasado muchas cosas. A nivel de consumo íntimo pienso que soy muy vivida. De la Carolina que osó imitar a Madonna dice que no se arrepiente a pesar de que muchos le dijeron que para su carrera sería una «raya». «Mucha gente me decía que eso me iba a perjudicar, pero no me arrepiento. Todavía la gente me hace comentarios, sobretodo la gente joven que me encanta. Una vez lo vi y no lo pude volver a ver más. El ser actor es una licencia para hacer lo que tú quieras».
-¿Alguna experiencia extraordinaria?
-Trabajar con José Ignacio Cabrujas en el teatro. Hice «El pez que fuma» solamente por compartir con él.
Desde chiquita recibió clases de ballet. Mientras se quedaba sola en casa jugaba con el espejo. Y cuando sus padres se dieron cuenta que la chica era atraída por el mundo de la farándula, no les gustó mucho la idea. Ellos le repetían que iba a perder el tiempo.»Siempre estaba metida en los actos ; hicimos un grupo para participar en un concurso de jazz en Sábado Sensacional y de allí salí directo para una clínica porque me lastimé un tobillo. Yo siempre estaba firmando adelante».
– ¿De pequeña y de grande siempre estuvo vinculada con el arte?
-Siempre me gustaron las actividades culturales, todo lo que tuviera relación con la danza, los títeres, y por ahí caí en el teatro. Estaba metida en todo, hasta practiqué esgrima.
– ¿Y cómo estudiando Ciencias Políticas entró en teatro?
-A los dos años y medio de haber comenzado la universidad empecé a buscar cambios para las escuelas de Artes o Comunicación Social, aunque nunca logré que me lo dieran.
– ¿Era aplicada a la hora de tomar los libros?
-Fui alumna sobresaliente en bachillerato. Mi papá me enseñó a leer, me atornilló muy bien el aprendizaje; su sueño era que yo tuviera una formación y que fuera una mujer inteligente. Antes no le gustaba que estuviera metida en la farándula, pero ahora se siente henchido del orgullo, quizá tenía miedo que saliera con una barriga.
– ¿Llegó a pensar que algún día alcanzaría la cima ?
– La primera vez que fui a tomarme una foto para trabajar como modelo, fui acompañada, por si acaso alguien trataba de propasarse conmigo, y caminando por uno de esos pasillos donde hay muchas fotos de artistas, una voz me dijo que yo iba a estar en uno de sus retratos algún día, y ningún hombre iba a poder decir nada malo de mí, ni favores ni nada de eso. Es una satisfacción saber que no te valiste de triquiñuelas, y que apelaste a tu tesón para vencer dificultades.
-¿Cuánto tiempo ha pasado luego de firmar el divorcio con Sergio ?
– Cuatro años. Fue una de las experiencias más intensas. Aprendí, tengo la conciencia más clara; las relaciones que restan no son buenas ni las que suman tampoco, pero las que multiplican sí. Es como quien se arranca una mala yerba. Luego del divorcio hemos hablado, lo que fue importante no se termina, dolorosamente cambia.
– ¿Qué admiras de su exesposo Sergio Pérez?
– Le admiro su integridad como artista y lo hace honestamente. Tiene sus monstruos como los tenemos todos. A veces la falsedad se apodera de las cosas; se imponen modelos disfrazados que forman parte de la vida, pero así es como uno aprende a descifrar y mirar lo valioso.
– ¿La afectó en extremos esa separación?
-Cuando salí del divorcio quedé desequilibrada. En ese momento, llegó a mí una literatura que pensé era barata, pero resultó ser de gran ayuda para mi alma. La meditación, la aromaterapia, el contacto con el ser, el masaje. Todo empezó empíricamente y luego decidí practicarlo.
– ¿Usted llegó a decir que si se divorciaba no se volvería casar, es cierto?
-Eso es mentira, quiero tener un hijo. Quisiera casarme, o por lo menos conservar una unión sólida, donde haya fidelidad, respeto y mucho amor para compartir la vida.
– ¿ Y tiene con quién hacerlo?
-Hay alguien que está en mi corazón y es del planeta tierra, es un misterio.
-¿Está satisfecha con lo que gana ?
-Estoy contenta, no tengo urgencias, mientras uno tiene más dinero también se le acrecientan los problemas. Me gusta para viajar y conocer otros sitios.
-¿Y por qué razón se regresó de Puerto Rico ?
-Quería venirme y aportar un granito de arena a esta tierra que ha sido como nuestra mamá. La novela en Puerto Rico me dio la oportunidad de compartir, aunque con la historia me sentí infeliz y frustrada, me parecía que era más de lo mismo y no había posibilidades de brindar una trama distinta. Era algo que iba más allá de las fórmulas y clichés agotados, es una cosa de sentido, era como un castigo para los actores.
Esta entrevista fue publicada en El Nacional el 29/07/1996
PRESENTE
En Wikipedia se abre su biografía recalcando lo que aquella vez también dijo orgullosamente: “nací en la Cruz Roja de La Candelaria”. Sigue tan hermosa y radiante como entonces. Vive en Miami y está felizmente casada, tiene un hijo.


Chévere, gracias Ma, por compartir su «baúl de los recuerdos».
Me encantó el personaje. Natural, sencilla y a la vez orgánicamente profunda.
Me gustó la entrevista Gracias Ma…