Si por un momento dejamos de lado el determinismo genético y social para elevar las cualidades humanas que nos aseguran el equilibrio emocional frente a las situaciones más difíciles y probatorias, lograríamos salir reforzados y florecientes de toda experiencia. Cartas al Cielo muestra la capacidad que tenemos de doblarnos sin rompernos. Un desplazamiento mental al tomar distancia, poner todo lo que nos ocurre en perspectiva para ir más allá de la preocupación que genera un evento. Apelar a la resiliencia más allá de la resistencia es el camino que toma esta historia basada en hechos reales.
Esta producción proyecta la fe en el Dios y la certeza de su presencia amorosa y activa. Por lo general, en distintas culturas, una persona con cáncer se registra como un suceso doloroso. Un fuerte proceso familiar y social. Sin embargo, este guión procura mostrar otra elección, otra realidad del momento presente. Ante todo, y pese a todo, hay motivaciones para agradecer y sostener la fortaleza interna con plena conciencia y férrea templanza. Pareciera que la fuerza interior es fundamental en la guía a través de las situaciones más duras de la vida.
Cartas al Cielo cuenta la historia de Tyler, un pequeño que padece un tipo de cáncer y la actitud con que lidia su proceso. La historia de Tyler no es simplemente el resultado de la imaginación de un escritor. Es un homenaje de Patrick Doughtie, codirector y libretista de la película, quien en 2005 perdió́ a su hijo de 9 años a causa de esta enfermedad. Cada día, Tyler escribe una carta dirigida a Dios. En ella no reclama, no reniega de la enfermedad. Por el contrario, pide que vuelva la sonrisa de su mamá y clama por la salud y bienestar de sus amigos y vecinos.
“Querido Dios: ¿Cuánta gente hay en el cielo?
Debe ser un montón, yo conozco a dos y
solo tengo 8 años. Hoy aprendí una nueva
palabra ‘meduloblastoma’ o algo así”.
Manuel (9 años)
La valentía del personaje principal inspira a quienes lo rodean en este film. Con una profunda e inquebrantable esperanza proyecta cómo puede modificarse la actitud interna en un momento comprometedor cuando se acorta el tiempo de la vida. El pequeño de 9 años consigue el aliento necesario para no desfallecer. Las cartas que redacta a su amigo Dios, son formas de intercambio entre mejores amigos. También se presentan diálogos en off muy conmovedores y admirables cuando se trata de alguien que sabe que pronto partirá.
Las cartas para Dios dan un vuelco más interesante que llegar a la oficina de correos. Son interceptadas y asumidas fuera de lo común por un repartidor con problemas de alcoholismo quien no deja pasar la oportunidad de entender para qué las cartas llegaron a sus manos. Este es también un elemento enriquecedor acerca de la influencia del niño con cáncer en la conciencia de una persona que frente a sus problemas o circunstancias, se siente acorralado e intenta tomar refugio en el vicio para evadir toda responsabilidad.
Con especial encantamiento las cartas expresan la ternura e inocencia del niño que las suscribe. Una convicción espontánea acompaña cada línea producida desde la conciencia del pequeño que no puede llevar adelante una vida de niñez tal y como se conoce. La lección mayor es que de cara a su padecimiento y el sufrimiento de familiares y amigos Tyler solo se enfoca en pedir por la felicidad de todos.
Les dejamos el tráiler y el enlace a la película en YouTube:
Versión en baja calidad:

