Nicolas Poussin, pintor destacado del clasisismo francés, nació en Les Anelys, Normandía el 15 de junio de 1594. Fue aprendiz de un pintor local y a los 18 años marchó a París donde trabajó en los talleres de F. Elle y G. L’Allemand. Al hacerse amigo de Marino, poeta de la corte de María de Médicis en Lyon, tuvo la oportunidad de irse a Roma donde vivió casi toda su vida.
El arte francés se encontraba en decadencia, por lo que en Roma pudo contactar los relictos del Renacimiento y la antigüedad clásica como los estándares de la excelencia.
Trabajó bajo el mecenazgo del cardenal Barberini, de su secretario y amigo Dal Pozzo, realizó una obra para el Papa y pintó para los cardenales Omodei y Richelieu, y para privados como Giustiniani y Chanteloup. Entre los temas predominaban la mitología, la religión, la tragedia y la muerte.
Por otra parte desarrolló la pintura de paisajes que en sus primeras obras se ofrecían como fondo, pero que llegaron a ser tan elaborados que, aunque no prescindía de las formas, constituían pinturas en sí mismos.
Regresa a Francia en 1640 para trabajar para el rey Louis XIII como Primer Pintor de la Corte, pero vuelve a Roma dos años después. Realizó unas 173 obras de las cuales las más conocidas son “La danza de la vida humana”, “El rapto de las sabinas”, “Et in Arcadia” que pinto en 1627 y en 1637-38, “Las cuatro estaciones” y “La huida a Egipto”, entre otras.
Murió en Roma el 19 de noviembre 1665.

