Lillian Florence Hellman, dramaturga, guionista, editora estadounidense, nació el 20 de junio de 1905 en Nueva Orleans. De familia acomodada y de origen judío alemán, convertida al cristianismo, esta sería inspiración de sus obras más destacadas. Asistió a las universidades de Nueva York y Columbia y participó en los círculos culturales e intelectuales de la ciudad.
Trabajó como crítica literaria, en una editorial, como agente de prensa y como lectora y guionista para Sam Goldwyn en Hollywood. Divorciada, entabló una relación intermitente y tormentosa con el gran novelista estadounidense Dashiell Hammett, autor del Halcón Maltés.
Debutó como dramaturga con su obra más polémica, “La hora de los niños” (1934), una estudiante que, con una mentira, se venga de dos profesoras acusándolas de lesbianas, destruyendo sus vidas. La pieza fue exitosa y prohibida en varias ciudades, y debido al tema sexual, no se le otorgó el Premio Pulitzer. Fue llevada al cine en dos versiones y la segunda respetó la historia original.
Su obra muestra distintas facetas del mal: la injusticia (“La hora de los niños»), la explotación (“Las zorritas”, 1939; “En otra parte del bosque”, 1946) y el egoísmo (“Watch on the Rhine”, 1941). Por su estructura e ingenio, es calificada como una obra bien hecha. Realizó adaptaciones de Chéjov, traducciones de Anouilh y Voltaire y ediciones de Chéjov y Hammett.
Fue militante de izquierda y demostró valentía, no solo a través de su trabajo, sino al negarse a testificar y delatar nombres de colegas ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Ingresó en la lista negra, pero no sufrió prisión como Hammett; pudo escribir de nuevo desde 1960.
Más de 10 dramas y 7 libros, tres autobiográficos, son consideradas innegables, significativas y duraderas contribuciones a las artes, por las cuales recibió diversas distinciones y membresías académicas.
Considerada pionera de la dramaturgia femenina estadounidense, falleció el 30 de junio de 1984 en Martha’s Vineyard.

