La expresión “tocar fondo” suele utilizarse cuando se llega a un estado de cosas que nos hace reaccionar y, en el mejor de los casos, tomar decisiones conscientes para dar el giro requerido y salir adelante. Podríamos decir que se refiere también al encuentro más descarnado con un aspecto de nuestro inconsciente que ha tomado el mando en nuestra vida por encima de pensamientos, emociones y acciones más provechosos para nuestro bien.
Algunos se refieren a ese aspecto inconsciente como el monstruo, la oscuridad, la sombra o el mal. O sencillamente como el gobierno del miedo. O el karma que espera ser trascendido. Y aunque haya una aspiración a evitar ese encuentro forzoso que produce profundo sufrimiento, la verdad es que nos mantiene acechando, y cuando nos desatendemos toma fuerza y actúa.
Sin embargo, para muchos seres, es necesario y prácticamente obligado llegar a ese extremo. Esa desconexión con nuestro centro, ese dar alas a aquello que está dentro de nosotros y que nos hace daño. El encuentro cara a cara entre el Dr, Jekyll y Mr. Hayde, puede terminar siendo prometedor y señalar nuevos y necesarios vientos. No se trata de alentar a este tránsito: quienes tengan la capacidad de evitarlo con conciencia podrán sentirse privilegiados.
Dos autores de best sellers espirituales nos cuentan cómo llegaron a la fase de despertar justamente a partir del enfrentamiento con las zonas más oscuras de su ser. Eckhart Tolle, en El Poder del ahora, relata lo insoportable que se volvió vivir consigo mismo y la súbita reflexión que esto le generó: “¿soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo mismo, debe haber dos: el ´yo’ y el ´mi mismo’ con el que ‘yo’ no puedo vivir. “Quizás”, pensé, “solamente uno de ellos dos es real”[1].
Por su parte, Neale Donald, en Conversaciones con Dios, también narra cómo inició un diálogo con Dios en un periodo en que su vida “se sentía como un fracaso en todos los niveles”[2] y que para el ejercicio de escritura que derivó ese encuentro, sus pensamientos no eran los que tomaban el mando sino la manifestación mayor en plena integración con la Verdad.
Otra expresión de ese encuentro entre aquello que llamamos el bien y el mal es lo que la Iglesia Católica denominó los siete pecados capitales, representados a lo largo de la historia en diferentes versiones, empezando por la recreación que de estos hizo Dante Alighieri en La Divina Comedia (1.321).
Se le llaman “capitales” porque de cada uno de estos defectos se derivan otros más. Además, hacen parte de la de la vida individual y colectiva de la humanidad, y se constituyen en detonadores de diversas reflexiones sobre la vecindad entre el bien y el mal en la sociedad contemporánea[3]: el consumismo, las adicciones, los abusos, las violencias, entre otros, siguen dando continuidad a la soberbia, la lujuria, la ira, la gula, la pereza, la envidia y la avaricia.
Si bien esta noción de “pecado” está ligada a la de “castigo”, este listado nos permite pensar la dualidad entre el bien y el mal como una constante interna en nuestras vidas. El papel del ángel caído, Lucifer, en el ejercicio espiritual, ha dado cuenta, justamente, de esa dualidad inevitable en la que sostenemos nuestra existencia. “¿Por cuántos infiernos has pasado?”, nos pregunta en una meditación la Madre Shaktiananda. Nos dice: “Y dirás ¿qué es el mal? Y básicamente es cuando te desconoces, cuando no te atreves a conocer quién eres. Y entras como en un limbo de sensaciones, que te llevan a actuar impropiamente, es decir, fuera de la Ley del Amor”[4].
Poner un foco de luz sobre aquellas sombras que nos acechan es probablemente una tarea de toda la vida. Sin embargo, hay momentos en que hacerlo de manera consciente y constante, puede hacer la gran diferencia. Sri Yuksteswar tiene una frase que ayuda en el camino: “mira el miedo de frente y dejará de molestarte”.
Fuentes consultadas
[1] Toller, Eckart (2012). El poder del ahora. Un camino hacia la realización espiritual. Grijalbo, Colombia. P. 24
[2] Neale Donald Walch. “Conversaciones con Dios 1. Un diálogo singular. Penguin Random House, Colombia. P.
[3] Ver: https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-bien-mal
[4] https://shaktianandama.com/2023/02/22/el-infierno-es-tu-temor/


Un escrito muy interesante sobre El bien y el mal. Creo que estamos en este mundo para expirementar lo bueno y lo malo, la alegría y la tristeza , en este mundo dual. He vivido experiencias fuerte dolorosas a las que he superado por mis convicciones y conocimiento. Todavía tenemos que aprender mucho en la vida
‘“Quizás”, pensé, “solamente uno de ellos dos es real”’ que impresionante que haya quienes pueden llegar a reflexiones asi cuando es tan facil ondular descontroladamente entre el identificarnos con lo negador solamente o con lo positivo que vemos de nosotros desde una no aceptacion de nustros aspectos negadores.
“¿Por cuántos infiernos has pasado?”, Y por cuantos más quiero aún pasar? Siempre pensé que el ‘fondo’ que tocamos existe solamente cuando uno decide conscientemente definirlo tal, porque de no ser así no existe limite al fondo, se puede seguir bajando y bajando hasta que surja un cansancio que nos haga decirnos ‘hasta aquí, este es mi limite, este es mi fondo’. Muy buen texto, gracias Patricia y equipo