Ruth Elizabeth “Bette” Davis, actriz estadounidense, nació el 5 de abril de 1908 en Lowell, Massachusetts. Sus padres se separaron cuando tenía 7 años y en 1921 se mudó con su madre y hermana a Nueva York. Asistió a un curso de teatro de verano, a la escuela de danza de Martha Graham y a la escuela de actuación de Murray Anderson.
Comenzó como chica del coro en Broadway, luego obtuvo un rol en “El pato silvestre” de Ibsen y en otras dos obras. En 1929 un cazatalentos de Estudios Universal la invitó a Hollywood. Dos pruebas desastrosas, “la ausencia de atractivo sexual” y unos pocos papeles ingratos, fue un inicio difícil hasta que recibió las primeras buenas críticas por “El hombre que jugaba a ser Dios” (1932).
Desarrolló una carrera de 50 años con algunos altibajos, pero siempre recuperando la cima, evolucionando hacia un carácter fuerte y a veces difícil. Versátil, intensa y desenfadada, con una tez muy fina y enormes ojos de mirada penetrante, fue protagonista perfecta de personajes melodramáticos, fríos y antipáticos. Trabajó en cine, teatro y televisión.
Su filmografía supera las 80 producciones entre las que destacan “Peligrosa” y “Jezabel” con dos Óscares, y nueve nominaciones por “La carta”, “La extraña pasajera”, “Eva al desnudo” y “¿Qué pasó con baby Jane?”, entre otras. Por “Eva al desnudo” ganó en Cannes y por “Kid Galahad” y “La mujer marcada” en Venecia.
Recibió, asimismo, un Emmy, una distinción del Kennedy Center y el premio a la trayectoria del American Film Institute en cuya lista de mejores actrices, ocupó el segundo lugar. Fue cofundadora de la Cantina de Hollywood y la primera mujer que presidió la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
Tras recibir el Premio Donostia (San Sebastián) por su carrera, falleció el 6 de octubre de 1989 en Francia.

